En Argentina ha causado alarma un brote de fiebre amarilla que ha dejado dos muertos en el noreste del país, en la frontera con Paraguay y Brasil.
En Brasil, las autoridades también han llevado a cabo jornadas de vacunación.
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Las autoridades sanitarias han redoblado sus esfuerzos para vacunar a todos aquellos que viajen a la zona de riesgo, especialmente a la provincia de Misiones.
Es que allí no sólo han fallecido dos personas, sino también varios monos presuntamente afectados por la fiebre amarilla, y hay temores de que el mal se propague a otras partes de Argentina.
"Estamos investigando el caso de un simio infectado en la provincia de Corrientes, también en el noreste del país", le dijo a BBC Mundo Hugo Fernández, director nacional de Enfermedades y Riesgos del Ministerio de Salud.
En los principales centros de vacunación de Buenos Aires pueden verse largas filas para aplicarse la inmunización. Los médicos recomiendan recibir la inoculación diez días antes de viajar para que realmente tenga efecto protector.
"Estamos vacunando a más de 2.500 personas por día en cinco puestos sanitarios", precisó Fernández.
Medidas en Paraguay
Mientras tanto, en Paraguay las autoridades han reforzado su campaña para inmunizar a los residentes del departamento de Itapúa, lindero con Argentina, y dijeron que intensificarán los controles fronterizos para evitar el ingreso de infectados desde Misiones.
"La fiebre amarilla no conoce fronteras. Estamos en zona de riesgo por los casos en territorio argentino", afirmó José Rolón Pose, el funcionario del Ministerio de Salud paraguayo a cargo de la región.
El año pasado, en esta misma época ocurría lo inverso: Argentina trataba de impedir que la fiebre amarilla entrara desde Paraguay, luego de que se registraran ocho muertos en ese país. En Brasil, en tanto, habían fallecido 19 personas por causa de la afección.
Fernández dijo que estaba en contacto con las autoridades paraguayas y brasileñas con el fin de coordinar acciones contra el brote de la llamada "plaga americana".
La fiebre amarilla es provocada por un virus que transmite el mosquito Aedes aegypti en las áreas urbanas y el haemagogus en la selva.
Sus síntomas son fiebre y dolores de cabeza y musculares, y en algunos casos deriva en una enfermedad tóxica del hígado que causa la muerte.
Malos recuerdos
El brote de fiebre amarilla en el noreste argentino no sólo ha despertado temores, sino también malos recuerdos.
Imagen maximizada del mosquito Aedes aegypti, responsable de transmitir el virus de la fiebre amarilla.
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En 1871 Buenos Aires sufrió una epidemia que en seis meses se cobró la vida de 14.000 personas sobre una población de alrededor de 200.000 habitantes.
En aquel momento la ciudad avanzaba hacia una mayor urbanización, y el hacinamiento y la falta de higiene contribuyeron a que los mosquitos se reprodujeran y contagiaran la enfermedad.
Anualmente se producen alrededor de 200.000 casos de fiebre amarilla en el mundo, la mayoría de ellos en África. En América del Sur, Brasil registra en la actualidad la mayor incidencia de la afección.