La población del demonio de Tasmania sufre una enfermedad que les provoca cáncer facial.
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Para evitar que se extienda un tipo de cáncer que está llevando al borde de la extinción al demonio de Tasmania, científicos australianos quieren levantar una valla en la isla que les da nombre.
Esperan que con la valla se pueda separar a los animales sanos de los infectados.
Los investigadores aseguran que no existe curación para la enfermedad contagiosa que ya ha infectado a dos tercios de la población de estos animales y advirtierten que si no se toman medidas urgentes el demonio de Tasmania podría extinguirse en 20 años.
Hasta ahora la estrategia ha consistido en llevarse a los animales sanos y ponerlos en cuarentena.
Buenas y malas noticias
A principios de este año el demonio de Tasmania fue incluido en la lista de especies en peligro debido a la alta incidencia de la enfermedad que les provoca cáncer facial.
Los ejemplares enfermos quedan tan consumidos por los tumores que en menos de un año ya no pueden comer ni ver, y a la larga mueren de inanición.
Un motivo de esperanza para los científicos es que investigaciones recientes demostraron que los demonios no pueden pasar la enfermedad a sus crías.
Las malas noticias llegaron cuando se supo que Cedric, un ejemplar de la especie que se creía era inmune al cáncer, había contraído la enfermedad.
Según el corresponsal de la BBC, Nick Bryant, ello puso en duda la mayor parte del trabajo de investigación llevado a cabo en los dos últimos años para salvar a estos animales, que sólo habitan la Isla de Tasmania.