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Gary Duffy
BBC, Sao Paulo
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Cada vez que un arbol muere libera dióxido de carbona en la atmósfera.
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El gobierno de Brasil se comprometió a reducir la deforestación en la región amazónica en un 70% en los próximos diez años.
Ésta es la primera vez que Brasil fija una meta para reducir los niveles de deforestación, causada por los madereros y los agricultores.
Según científicos, el 75% de los gases con efecto invernadero que emite Brasil -uno de los países con los mayores niveles de emisiones del mundo- son el resultado de la deforestación, ya que cada vez que un árbol muere libera dióxido de carbono en la atmósfera.
Este anuncio se produce en momentos en que la destrucción del bosque tropical en Brasil es nuevamente objeto de debate.
De acuerdo a información divulgada la semana pasada por el gobierno brasileño, por primera vez en cuatro años el índice de deforestación subió, aunque no se vio un aumento pronunciado.
Las imágenes satelitales mostraron que los doce meses previos a julio, más de 11.900 kilómetros cuadrados -una superficie equivalente al tamaño de Líbano- perdieron sus árboles.
Presentación formal
Con este panorama como telón de fondo, el Ministro de Medioambiente, Carlos Minc, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzaron esta iniciativa.
Esta propuesta será presentada formalmente en la conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) que se lleva a cabo esta semana en Polonia.
Minc dijo que solamente en la Amazonía, la reducción en la deforestación contribuiría a evitar la emisión de 4.800 millones de toneladas de dióxido de carbono.
El ministro aseguró que la meta que se fijó Brasil supera a la que establecieron para sí mismos los países ricos.
Se estima que Brasil intentará alcanzar este objetivo a través de un programa agresivo de restauración de los bosques nativos a la vez que continuará luchando contra la tala ilegal.
El gobierno espera también contar con la ayuda del recientemente establecido Fondo Internacional de la Amazonia. Noruega entregará mil millones de dólares durante los próximos siete años.
En el pasado Brasil se negó a establecer objetivos concretos hasta que los países ricos -que son responsables de la mayor parte de las emisiones- ofrecieran ayuda para proteger a los bosques tropicales en los países en desarrollo.