La Corte Suprema de Estados Unidos retiró las restricciones al uso del sonar por la marina durante ejercicios de entrenamiento frente a las costas de California.
El interés público estaba "muy a favor de la marina" sostuvo la Corte Suprema.
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El fallo es una derrota para los grupos ambientalistas que responsabilizan al sonar por la muerte de ballenas y a otros mamíferos acuáticos.
El presidente George W. Bush intervino en la disputa alegando intereses de seguridad nacional.
El corresponsal de la BBC en Washington, Richard Lister, indicó que el fallo pone fin a una prolongada batalla legal entre el gobierno de EE.UU. y los grupos ambientalistas.
Lister informó que los defensores de los cetáceos argumentan que las intensas ondas sonoras producidas por sonares de largo alcance pueden causar desorientación, daño e incluso la muerte a unas 37 especies de mamíferos marinos.
Estas incluyen leones marinos, delfines y ballenas azules.
"Poca evidencia"
Por una votación de 5 a 4, el más alto tribunal del país sostuvo que la marina necesitaba realizar ejercicios realistas para responder a posibles amenazas.
En su decisión, los jueces de la corte consideraron que los tribunales federales abusaron de su discreción al ordenar a la marina limitar el uso del sonar en algunos casos y eliminarlo del todo en otros.
La disputa fue en torno a 14 ejercicios de entrenamiento frente a la costa de California que empezaron en febrero 2007 y que están programados para finalizar en enero de 2009.
Los delfines también corren peligro, dicen los ambientalistas.
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Al autorizar el uso del sonar, la Corte Suprema rechazó la orden de caución de un juez menor de una corte federal que exigía a la marina estadounidense que tomara varias precauciones durante ejercicios de caza de submarinos.
El gobierno de Bush sostuvo que había poca evidencia del daño causado a la vida marina en más de 40 años de ejercicios frente a las costas californianas.
En representación del voto mayoritario, el magistrado supremo John Roberts escribió que el interés del público en general estaba "muy a favor de la marina".
"El peor daño posible sería perjudicar un número desconocido de mamíferos marinos", escribió Roberts. "En contraste, forzar a la marina a desplegar una fuerza anti-submarinos sin la adecuada preparación pone en peligro la seguridad de la flota".