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Lunes, 4 de agosto de 2008 - 22:25 GMT
La lucha contra el estigma
Duncan Kennedy
Ciudad de México

Idalia
Idalia ha podido reducir su soledad sin temor al rechazo.

En México -el país anfitrión de la 1ª conferencia internacional sobre SIDA que se realiza en América Latina-, la sospecha colectiva y el rechazo a quienes padecen la enfermedad pueden ser percibidos claramente.

En un suburbio pobre en el sur de Ciudad de México, en el número 49 de la Calle Aztecas, hay un refugio. Se llama Casa del Árbol de la Vida.

A pesar de su nombre, la muerte es la realidad que domina tras su gran puerta metálica.

La razón es que a este sitio acuden quienes no desean tener en sus casas a familiares o allegados enfermos del VIH/SIDA.

En México, el estigma de la enfermedad es tan pesado que algunos deciden no seguir viviendo bajo el mismo techo con los enfermos.

La intolerancia está en todos lados
María Elena, Casa del Árbol de la Vida

Alejandro, seropositivo, vive en el refugio luego de que fuera objeto de rechazo.

Según explicó, por miedo a contagiarse de la enfermedad, sus familiares le mantenían un plato, un vaso y unos cubiertos separados, lo que para él constituyó "la peor" de las experiencias.

El caso de Alejandro está lejos de ser único, dice María Elena, quien está a cargo del refugio, el cual se mantiene sólo gracias a donaciones privadas.

"La intolerancia está en todos lados", explica María Elena y agrega que los enfermos tienen muy pocos sitios a los que acudir para recibir asistencia.

"Tiene que sufrir a solas", añade.

En Tequila

Tras conocer la situación en la capital, nos desplazamos a Tequila, el pueblo en el estado de Jalisco que da nombre a la famosa bebida.

Alejandro
Alejandro ha vivido "la peor" de las experiencias.
Allí, botellas de ese producto hecho a partir de la planta del agave azul, aguardan por el visitante prácticamente en cada esquina.

Sin embargo, algunos -a pesar de la naturaleza festiva de este poblado- tienen una existencia llena de dificultades.

Idalia (nombre ficticio) es una mujer que lleva una doble vida.

Ella es madre de varios hijos, pero sólo el mayor conoce que es portadora del virus del SIDA.

También su esposo Luis (nombre ficticio) es seropositivo.

Idalia me dice que no puede contar su problema al resto de la familia o a sus amigos al tratarse de algo "muy difícil en un sitio pequeño como éste".

Zumbido

Para intentar aliviar su soledad, Idalia decidió formar parte de un proyecto llamado Zumbido establecido por la firma de consultoría británica SHM.

Hombre enfermo
Los enfermos tienen pocas opciones, dice la responsable del refugio Árbol de la Vida.
El proyecto agrupa a Idalia y otras ocho personas de pueblos aledaños igualmente portadores del VIH.

Ellos, por medio de una tecnología de telefonía celular especialmente adaptada, pueden intercambiar mensajes de manera simultánea e, incluso, sostener conferencias.

El objetivo es formar una red de amistad, apoyo e intercambio de consejos entre personas solas y aquejadas del mismo mal.

Durante el mes inicial del proyecto el grupo de Idalia y otras tres personas intercambiaron 80.000 mensajes de texto.

"El teléfono me ayuda con mi depresión", expresa Idalia.

Según dice, ahora se siente acompañada y ha podido crear lazos "de familia" con el resto de las personas que toman parte en el proyecto Zumbido.

Por encima de todo Idalia ha encontrado la manera de compartir su problema y reducir su soledad sin temor al rechazo.



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