Las metas se lograría en combinación con energía nuclear y "carbón limpio", afirmó Bush.
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El presidente de Estados Unidos George W. Bush anunció que impondrá nuevas y "ambiciosas" metas para frenar el crecimiento de emisiones de gases de invernadero para 2025.
Mencionando que la clave estará en la nueva tecnología, el mandatario dijo que las emisiones en EE.UU. tendrían que alcanzar su apogeo dentro de 15 años para empezar a reducirse a partir de entonces.
Defensores del medio ambiente reaccionaron rápidamente con críticas hacia las nuevas metas.
Los tres principales contendores en la próxima elección presidencial apoyan políticas más agresivas en cuanto al cambio climático.
Bush dijo que las nuevas metas requerirían emisiones "muy por debajo" de las proyecciones dadas en la estrategia sobre el clima en 2002.
"Hay varias maneras de lograr estas reducciones, pero todas las vías responsables dependen de la rapidez en el desarrollo y despliegue de nuevas tecnologías", advirtió el presidente.
Añadió: "Si aplicamos completamente nuestras nuevas leyes, nos adherimos a los principios que he planteado y adoptamos los incentivos necesarios, colocaremos a los Estados Unidos en una nueva y ambiciosa vía hacia la reducción de las emisiones de gases de invernadero".
Bush advirtió al Congreso no pasar leyes que dañen la economía de EE.UU.
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La nueva tecnología se combinaría con la energía nuclear y el "carbón limpio" para poder lograr las metas, concluyó Bush.
Sin embargo, no hubo mención de nueva legislación alguna para sancionar a los emisores y en su comunicado el presidente pidió al Congreso no aprobar leyes que pudieran "imponer un costo tremendo sobre nuestra economía y familias estadounidenses".
Estados Unidos participó en las conversaciones sobre el cambio climático en Bali, Indonesia, el año pasado cuando se acordó trabajar hacia la imposición de nuevas metas para finales de 2009, en anticipo al vencimiento del tratado de emisiones de Kyoto para 2012. Estados Unidos siempre se ha opuesto a lo acordado en Kyoto.
Críticas
Los ambientalistas enfilaron sus críticas contra los nuevos planes de Bush.
Carl Pope, director ejecutivo del principal grupo ambientalista de EE.UU., el Sierra Club, declaró: "Según el plan del presidente necesitaríamos un verdadero milagro para salvarnos del calentamiento global".
Por su parte, la jefa de la Comisión para el Medio Ambiente del Senado de Estados Unidos, Barbara Boxer, dijo que las propuestas del presidente Bush resultarían en una parálisis del país mientras los gases invernaderos alcanzan niveles peligrosos.
Los tres rivales a la presidencia de Estados Unidos - John McCain, Barack Obama y Hillary Clinton - todos favorecen políticas más duras contra el cambio climático.
Estas incluyen un límite a las emisiones industriales de dióxido de carbono y un sistema de canje de emisiones como el que opera en la Unión Europea.