Ni los títulos nobiliarios, ni el dinero protegen contra los errores de la electrónica.
Lady Spencer no pudo ver el partido.
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Sucede que lady Kitty Spencer -sobrina de la difunta princesa Diana, lady Di- quien según una revista de sociedad es la adolescente más codiciada del Reino Unido, pidió un taxi desde la mansión familiar en Northampton, para ir a Stamford Bridge, estadio de Chelsea, a unos 130 kilómetros de distancia.
Por más que sorprenda, la hija del conde Charles Spencer es fanática del equipo de fútbol Chelsea, que jugaba ese día contra Arsenal, uno de los partidos más esperados de la temporada.
Por US$600 dólares, el taxi debía llevarla a ver el partido, esperarla afuera y devolverla a la mansión.
Pero hubo un problema.
Stamford Bridge es también el nombre de un remoto pueblo en el norte de Inglaterra, de modo que el navegador electrónico del taxi, considerado una brújula infalible en el Reino Unido, apuntó al chofer en esa dirección.
Taxi driver
Con la obstinada guía del navegador, el viaje se extendió hasta lo indecible.
Lady Kitty Spencer terminó a unos 250 kilómetros de su casa y a casi 500 kilómetros del estadio de Chelsea.
En vez de decenas de miles de espectadores en la vertiginosa capital, se encontró en un pueblo del norte inglés, con unos 3.000 habitantes.
Eso sí, este Stamford Bridge tiene un puente del siglo XVIII, un viaducto y un famoso molino.
Y también un lugar en la historia, porque en 1066 un ejército sajón derrotó al rey noruego Harald Hardrada, que quería invadir Inglaterra.
Pero lady Kitty Spencer no estaba interesada en remotos enfrentamientos históricos con armas sino en un duelo futbolístico de titanes.
No pudo ser.
La compañía se disculpó con el padre de lady Kitty, el conde Spencer, hermano de la princesa Diana, y, por supuesto, no le cobró el viaje.
El Chelsea obtuvo un agónico triunfo 2 a 1 sobre el Arsenal, que los bellos ojos de lady Spencer habrían disfrutado de haber llegado a su destino.