La falta de espacios verdes en la ciudad no contribuye a mitigar las altas temperaturas.
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Este verano, Argentina ha padecido temperaturas de hasta 40 grados centígrados y uno de los sitios donde más se ha "derretido" la población es la ciudad de Buenos Aires.
Tanto es así que la capital argentina se ha convertido en lo que los meteorólogos denominan "isla de calor". Esto significa que el termómetro marca varios grados más en la zona urbana que en sus alrededores.
El director operativo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Víctor Jorge Leis, explicó a BBC Mundo que este efecto suele producirse en lugares donde hay gran densidad de construcción y población.
Y dio algunos ejemplos: "Lo que se observa es que las temperaturas de Buenos Aires son en promedio dos grados y medio más elevadas que las medidas en el aeropuerto internacional de Ezeiza (al sur de la capital argentina)".
"O si nos vamos a Palomar, al noroeste de la ciudad, estamos hablando de dos grados de diferencia".
Leis aclaró que las comparaciones hechas por el SMN se refieren a las temperaturas mínimas registradas durante determinado día, porque en las máximas influyen factores ajenos a la "isla de calor" como el viento y la humedad.
Edificios y superpoblación
El rápido crecimiento edilicio que ha experimentado Buenos Aires ha contribuido en gran parte a que la ciudad se transforme en una "isla de calor". Es que las cada vez más numerosas superficies de hormigón absorben e irradian altas temperaturas.
Según Leis, a esta causa deben sumarse las actividades humanas: "Tenemos lo que se conoce como calor antropogénico, que es aquel generado por el hombre. Se nota cuando hay una gran concentración de población, mucho tránsito automotor y actividades industriales que generan gases de efecto invernadero".
A ello se suma el hecho de que en Buenos Aires hay pocos espacios verdes y espejos de agua, un hecho que no contribuye a mitigar las altas temperaturas.
Como consecuencia, cuando cae el sol y llega la hora de descansar, los edificios y las calles mantienen el calor y los porteños que no poseen equipos de aire acondicionado tienen dificultades para dormir.
BBC Mundo pudo comprobar que, por la noche, algunas personas incluso se refugian en parques de Buenos Aires en busca de alivio.
"En casa es insoportable. No ayuda el ventilador con tanto calor. Creo que éste es el mejor lugar", nos confesó Celia, una ama de casa que salió un rato a refrescarse entre la vegetación de una plaza céntrica.
"Positivo" en invierno
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El fenómeno de la "isla de calor" no se registra sólo en Buenos Aires, sino que también se observa en mayor o menor medida en metrópolis como Nueva York, Pekín, Tokio y Atenas.
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Por cierto, Leis aclaró que el fenómeno de la "isla de calor" no se registra sólo en Buenos Aires, sino que también se observa en mayor o menor medida en metrópolis como Nueva York, Beijing, Tokio y Atenas.
Tampoco es un efecto del todo negativo, porque en invierno contribuye a que se consuma menos energía en calefactores.
"Es desfavorable en verano, claro. Pero en época invernal podría decirse que es beneficioso, porque tiende a elevar la temperatura", añadió Leis.
Los climatólogos afirman que la única forma de evitar el efecto "isla de calor" en los meses de mayor agobio es crear más espacios verdes y espejos de agua en las zonas urbanas.
Esto es algo de lo que pocos hablan en Buenos Aires en momentos en que la ciudad vive un "boom" de la construcción.