Las hembras de la especie son mucho más agresivas sexualmente que los machos.
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Investigadores de la conducta sexual del antílope topi anunciaron lo que describen como un patrón de comportamiento inusual en esa especie, basado en la agresividad sexual de la hembra, y la poca disposición del macho a aparearse con todas las parejas disponibles.
Algunos machos son perseguidos con tanta vehemencia por hembras insaciables que rechazan los requerimientos de sus parejas previas.
Según la investigación publicada en la revista académica Current Biology, esto ayuda a que los machos conserven su esperma para la posibilidad de aparearse con nuevas hembras.
Así se aumenta la probabilidad de ser padre con el mayor número posible de parejas.
El doctor Jakob Bro-Borgensen, quien reveló el complicado comportamiento reproductivo de los antílopes, dijo que "algunas hembras insistentes fueron tan agresivas en su búsqueda del macho que éste tuvo que agredirlas físicamente para detener sus avances".
La investigación se llevó a cabo en la reserva natural de Masai Mara en Kenia.
Copulación copiosa
Algunas hembras persiguen a los machos hasta dejarlos agotados.
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Las hembras son fértiles apenas por un día. Los antílopes topi (Damaliscus lunatus jimela), se junta una vez al año, por cerca de un mes, para aparear.
Bro-Jorgensen señaló que "no es raro ver a machos derrumbándose del cansancio, cuando las exigencias de las hembras se tornan excesivas para ellos".
Observó que cada hembra se aparea, en promedio, con cuatro machos, mientras que algunas llegaban a hacerlo con 12 parejas distintas.
Una pareja fue observada junta en 36 ocasiones.
"(Las hembras) deben asegurarse de quedar embarazadas...así que deben enfocar todas sus energías en asegurar que los machos se apareen con ellas en ese tiempo", agregó el investigador.
Esos resultados son contrarios a la teoría convencional de selección sexual, que dice que los machos son competitivos y las hembras exigentes al escoger.
En declaraciones a la BBC, Bro-Jorgensen señaló que "normalmente los machos son persistentes y las hembras resistentes. Lo que presencié en los antílopes topi africanos fue inesperado".