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Viernes, 1 de junio de 2007 - 11:51 GMT
Aprendimos a caminar en los árboles
Orangután en Indonesia  (foto: Susannah Thorpe)
Los ancestros humanos pudieron tener un comportamiento parecido al de los orangutanes.

De acuerdo a una nueva teoría, los ancestros humanos aprendieron a caminar erguidos mientras todavía vivían en los árboles, y no en el campo abierto.

El punto de vista tradicional es que el bipedalismo evolucionó gradualmente de la "caminata de nudillos", que se puede ver actualmente en los chimpancés o los gorilas.

Pero un nuevo estudio publicado en la revista Science cuestiona esta idea.

Los autores de la investigación aseguran que la caminata erguida siempre fue una característica del comportamiento de los grandes simios.

Los humanos heredaron esta cualidad sin ni siquiera haber pasado por la fase de la caminata de nudillos.

Y creen que la evolución de la caminata de nudillos es una forma reciente de moverse por el suelo de los bosques.

Los investigadores británicos Susannah Thorpe, Robin Crompton y Roger Holder llegaron a esta conclusión después de analizar los movimientos de los orangutanes salvajes, que pasan la mayor parte de su vida en los árboles.

La caminata erguida evolucionó como una manera de adaptarse a la vida en los árboles
Robin Crompton, investigador

Se dieron cuenta de que los orangutanes caminan erguidos en ramas angostas, ya sea para obtener comida o para cruzar de un árbol a otro.

"Para acceder a los frutos o poder cruzar los espacios entre los árboles, se requiere de una habilidad para movilizarse en ramas delgadas que se doblan con el peso de la masa corporal", asegura el profesor Robin Crompton de la Universidad de Liverpool.

"La conclusión lógica que sacamos de la evidencia experimental y de los fósiles es que la caminata erguida evolucionó como una manera de adaptarse a la vida en los árboles".

Estilo de vida

El estudio indica que nuestros ancestros desarrollaron un estilo de vida terrestre debido a los cambios climáticos que redujeron su hábitat en el bosque.

Johnny Morris ayuda a caminar a un orangután (archivo)
Aprender a caminar: los homínidos usaron el bipedalismo como una ventaja selectiva.

Estas antiguas criaturas en forma de simios abandonaron las copas de los árboles y se aventuraron a tierra firme.

Allí, estos homínidos utilizaron sus dos piernas para alcanzar frutos de árboles pequeños y se mantuvieron como bípedos.

Crompton explica que cuando el orangután camina erguido en ramas "elásticas" actúa muy parecido a los atletas que corren en caminos de las mismas características, es decir, usa posturas extendidas de rodillas y caderas para lograr que sus piernas se extiendan al máximo.

Los investigadores señalaron que algunos de los más antiguos fósiles de ancestros humanos combinan miembros pequeños adaptados para caminatas erguidas con un cuerpo alargado que servía para trepar árboles.

También hay evidencias de que estas criaturas bípedas vivieron en bosques y no en un hábitat de sabana que hubiera requerido una rutina de mayor movimiento por tierra.

Ventajas selectivas

Daniel Lieberman, un antropólogo especializado en biología de la Universidad de Harvard, le dijo a la BBC que la teoría resulta interesante, aunque no es la última palabra en el tema.

"Creo que es un buen trabajo, es genial que la gente piense de manera creativa respecto al origen del bipedalismo humano, pero no va a ser lo último que se diga al respecto", comentó Lieberman.

Orangután descansando
El estudio se basó en la evidencia de fósiles y en la observación de simios.

"La gran pregunta es: ¿cuál fue la ventaja selectiva para el primer homínido que se paró erguido? Todavía conocemos muy poco acerca del contexto en el que esto ocurrió".

Lieberman también cuestiona la idea de que el tipo de locomoción mostrada por chimpancés y gorilas haya sido una evolución reciente.

Los chimpancés, los gorilas y los humanos tienen mayor relación entre sí que con los orangutanes.

"Las relaciones existentes entre los simios no están en duda", dice Lieberman, "a menos de que todas esas similitudes hayan evolucionado de manera independiente".

"Pero la deducción de que el último ancestro común de los humanos y los chimpancés tuvo que ser algo parecido a un gorila o un chimpancé es ineludible".

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