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Richard Black
Enviado especial a Anchorage, Alaska
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Países que se oponen a la caza de ballenas rechazaron una oferta que podría implicar un incremento del programa de caza de Japón en la Antártida.
La jorobada es la estrella de sendas industrias turísticas de observación de ballenas.
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Tokio propuso dar marcha atrás con su plan de incluir a las ballenas jorobadas entre sus presas si se permite una limitada caza comercial a cuatro comunidades costeras japonesas.
Pero varias naciones integrantes de la Comisión Ballenera Internacional (IWC por sus siglas en inglés), reunidas desde este lunes en Alaska, consideraron la propuesta como "un acto de provocación innecesario".
La ballena jorobada es una de las principales protagonistas en la agenda de los países que se oponen a la caza, especialmente Australia y Nueva Zelanda.
Ambos países cuentan con sendas industrias de observación de ballenas con las jorobadas como estrellas.
Japón planeaba agregar 50 de estas ballenas en la próxima temporada anual de caza en la Antártida, que está permitida bajo regulaciones que rigen la investigación científica.
Actualmente, sólo están incluidas en esta lista de presas las ballenas mink y los rorcuales.
Propuesta y rechazo
Hablando con los periodistas antes de la inauguración del encuentro, el vice-comisionado de caza japonés, Joji Morishita, no habló de un acuerdo formal pero dejó entrever negociaciones tras bambalinas.
Este año los barcos japoneses en la Antártida sufrieron el acoso de los opositores a la caza.
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"Estamos abiertos al diálogo (en el tema de las ballenas jorobadas) y podríamos llegar a un acuerdo que satisfaga a todos los miembros. Esperamos con muchas ansias que nuestra propuesta de caza costera de baja escala progrese".
Esta proposición permitiría a cuatro comunidades costeras cazar un número limitado de ballenas mink. Este número se restaría de la actual cuota científica.
Pero la oferta japonesa fue terminantemente rechazada por el bloque anti-caza, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
El ministro de Medio Ambiente de este último país, Malcolm Turnbull, calificó de provocación la inclusión de la ballena jorobada en la mesa de negociaciones y dijo que este gesto podría dañar la relación existente entre australianos y japoneses.
Los delegados de estas naciones concluyeron que los planes de Japón se dirigen a restaurar la caza comercial de ballenas, que ha estado prohibida por 21 años bajo una moratoria mundial impuesta por la IWC.