El mercado negro del marfil se expande, fomentado principalmente por las mafias del Este asiático, informa la red que monitorea el tráfico de animales salvajes, Traffic.
Estas organizaciones delictivas recolectan marfil en África para venderlo en los países del Asia oriental.
El mercado más grande se encuentra en China continental, aunque también existen grandes compradores en Tailandia y Filipinas.
Traffic sostiene que se interceptan hasta 92 cargamentos de marfil por mes, y que el número de las grandes exportaciones de colmillos de elefantes se ha duplicado en la última década.
El informe de la organización será presentado el mes próximo en el encuentro de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, por su sigla en inglés).
Los defensores de la fauna silvestre esperan que el estudio sirva para presionar a los gobiernos de los países donde operan los contrabandistas.
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Con miríadas de conflictos, actualmente África Central sufre una hemorragia de marfil
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"La pregunta que cabe hacerse es si CITES va a tener efecto o no, si los gobiernos van a demostrar voluntad política", dijo Sue Lieberman, directora del programa de especies globales de WWF.
Este grupo coordina a la actividad de Traffic junto a la Unión Mundial para la Conservación (IUCN, por sus siglas en inglés).
"El mercado asiático es clave. Crece con fuerza en Tailandia, y hay muchísimos negocios chinos que se mudaron a África -por ejemplo las forestales-, lo que significa que más marfil está saliendo", dijo a la BBC.
Aumentan los grandes cargamentos
Traffic fundamenta su informe en la base de datos del Sistema de Información de Comercio de Elefantes (Etis, por sus siglas en inglés), que registra los casi 12.400 cargamentos de marfil interceptados desde 1989.
Marfil en bruto y baratijas en un mercado angoleño.
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Este archivo claramente identifica a la República Democrática del Congo, Camerún y Nigeria como los principales orígenes del marfil contrabandeado.
"Con miríadas de conflictos, actualmente África Central sufre una hemorragia de marfil", señala Tom Milliken, director del programa África de Traffic.
"Estos tres países son los conductos principales del tráfico ilegal de marfil desde la región hacia los mercados internacionales, especialmente el asiático", explica.
El número de cargamentos interceptados disminuyó entre 1990 y 1995, pero desde entonces no ha dejado de aumentar.
La cantidad de los grandes cargamentos -de más de una tonelada- también ha aumentado, lo que habla de "mayor sofisticación, organización y financiación", dice Milliken.
De todos modos, el grupo de protección a los elefantes destaca como positivas las políticas de Etiopía, el único país que ha aplicado las recomendaciones de CITES presentadas hace cuatro años y logró reducir su mercado de marfil.