Uribe va de récord en récord y su caso genera expectativas científicas.
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El hombre que llegó a ser conocido como la persona más gorda del mundo, un mexicano de 41 años de edad, ha batido ahora un nuevo récord, esta vez por pérdida de peso.
Manuel Uribe, que vive en Monterrey, en el norte de México, fue sometido a una dieta radical por parte de un grupo multidisciplinario de médicos y especialistas, y según los científicos, su caso podría ayudar a otras personas con obesidad grave.
En 2006, Uribe pesaba casi 600 kilos. Era tan pesado que vivía confinado a una cama especialmente reforzada.
Pero el año pasado, después de que su caso llegara a ser mundialmente conocido, un equipo de científicos decidió ayudarlo.
Y Manuel ha sido sometido a una dieta estricta con la que ha logrado perder unos 200 kilos, el equivalente al peso de dos hombres y medio. Por primera vez logró salir de su casa.
Estilo de vida
Los expertos diseñaron un programa especial para Uribe basado en un consumo controlado y equilibrado de todos los grupos de alimentos. Y ahora estudian la posibilidad de someterlo a una cirugía para mayor reducción de peso.
Los especialistas creen que este régimen podría ser la solución para otras personas que padecen obesidad mórbida.
En conversación con BBC Ciencia, Uribe dice que su dieta fue más un nuevo estilo de vida.
Uribe no ha padecido enfermedades asociadas con la obesidad.
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"Doctores de un plan muy moderno de alimentación y de salud que se llama The Diet Zone se trasladaron aquí a Monterrey -explica- y empezamos con ese programa, me empezaron a hacer exámenes y yo pensé que esta era una dieta como otra cualquiera".
Sin embargo -añade- "en un año empecé a bajar casi 200 kilos. Ahora peso 380 kilos. Y la verdad estamos bajando de peso, de medida".
Los médicos -de acuerdo con Uribe- "me enseñaron a conocer mejor los alimentos, pero antes que todo tienes que conocerte a ti mismo".
Uribe manifiesta que ya no controla la cantidad de calorías que ingiere, sino que sólo repara en "los índices glicémicos, que son la cantidad de azúcar que tienen los alimentos y la cantidad de glucosa que se transforma una vez que entra en la sangre".
Esto es muy importante porque -enfatiza- "yo no sabía que, por ejemplo, un plato de arroz disparaba tanto la hormona de la insulina, que es la hormona más poderosa de tu organismo. Entonces, ella puede ser tu amiga o tu enemiga. Y de hace un año para acá yo la hice mi amiga".
El caso de Manuel ha sorprendido a la medicina porque a pesar de su obesidad nunca ha padecido ninguna enfermedad asociada a ésta, como diabetes o colesterol.