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Viernes, 9 de febrero de 2007 - 17:17 GMT
India: "farmacia" del mundo en desarrollo
Redacción BBC Mundo

Desde Nueva Delhi a Washington, organizaciones humanitarias están unidas ante una batalla legal que puede cambiar la vida de millones de personas en el mundo, incluyendo América Latina.

Joven en un laboratorio farmacéutico en India
India es uno de los mayores productores de genéricos.
Médicos Sin Fronteras, Oxfam y la Red India de Personas con SIDA son algunos de los grupos embarcados en una campaña internacional para que el gigante farmacéutico suizo, Novartis, abandone la demanda que ha presentado ante un tribunal indio.

Novartis exige que se le permita patentar en India uno de sus medicamentos. Las organizaciones de ayuda señalan que si bien el caso se centra en un fármaco contra el cáncer, podría llevar a un cambio en la ley de patentes india, con graves consecuencias sobretodo para los enfermos de SIDA.

India es el mayor productor en el mundo de "genéricos", copias baratas de medicamentos, y su impacto se ha hecho sentir especialmente en el tratamiento contra el SIDA. Médicos Sin Fronteras (MSF) señala que el 80% de los pacientes que trata por esta enfermedad en todo el mundo reciben medicamentos genéricos indios.

La audiencia ante la Justicia india está prevista para el 15 de febrero, pero más allá de la decisión judicial, el caso ha dejado en evidencia el impacto global de la industria farmacéutica del país asiático.

"Auténticamente nuevo"

La batalla legal comenzó en enero de 2006, cuando India rechazó conceder la patente de "Gleevec", un medicamento de Novartis utilizado en ciertos casos de leucemia.

Paula Farias, presidente de Médicos Sin Fronteras en España
India es el único país que de alguna manera le ha plantado cara a la OMC
Paula Farias, presidenta de MSF España
India aprobó en 2004 una ley de patentes para adecuarse a las exigencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero introdujo una salvaguarda clave, invocando la llamada Declaración de Doha.

Dicha declaración, firmada por los países de la OMC en 2001, establece que "el Tratado sobre Propiedad Intelectual (TRIPS, por sus siglas en inglés), puede ser interpretado e implementado teniendo en cuenta el derecho de los países a proteger la salud pública y a garantizar el acceso a medicamentos".

La misma declaración permite a los miembros de la OMC tomar medidas para proteger la salud pública.

Acogiéndose en la declaración, India estipula en su ley de patentes que sólo se reconocerán patentes de medicamentos "auténticamente nuevos", que sean el resultado de investigaciones innovadoras en el campo molecular. Las autoridades indias se reservan además el derecho de determinar si un medicamento es o no "auténticamente nuevo".

En el caso de Gleevec, las autoridades indias alegan que los compuestos de la medicina son sólo "nuevas formas de sustancias ya conocidas", por lo cual Novartis no tiene derecho a obtener una patente.

"Cortina de humo"

Si bien la batalla legal gira en torno a Gleevec, ésta es sólo la punta del iceberg según Paula Farias, presidenta de MSF en España.

"Esto no es más que una cortina de humo, porque lo que se esconde detrás es que si la ley de patentes se revisa y se elimina la salvaguarda que permite que los indios decidan qué es nuevo y qué no es nuevo, se nos cierra la puerta para la fabricación de muchas otras cosas", afirma Farias.

Estamos convencidos de que las patentes salvan vidas
Paul Herrling, Novartis
Novartis, por su parte, defiende su posición. "No luchamos por Gleevec, sino por un principio. Estamos convencidos de que las patentes salvan vidas, si las leyes de patentes no se respetan como sucede hoy en India, no habrá más inversión para el descubrimiento de nuevos medicamentos", asegura Paul Herrling, jefe de investigaciones de Novartis.

El problema, según MSF, es que los laboratorios utilizan cambios menores en la presentación o absorción de medicamentos para extender sus patentes.

"La ley de patentes en los últimos años ha sido más estrangulante y sin embargo es cuando menos innovación se ha producido. ¿Para qué producir un fármaco costoso en su investigación, si con un simple cambio de formulación o de presentación le conceden a una compañía 20 años más de patente?", dijo a BBC Mundo Paula Farias.

La batalla por el SIDA

La industria farmacéutica india es especialmente clave en el caso de los llamados medicamentos de segunda línea contra el SIDA, una enfermedad que se caracteriza por las constantes mutaciones del virus.

Farmacia en India
El 80 de los medicamentos contra el SIDA que usa MSF son genéricos indios.
Hay una primera línea de tratamiento, pero una vez que se genera resistencia hay que pasar a la segunda fase o medicamentos de segunda línea. India es actualmente el único país que produce genéricos de segunda línea contra el SIDA.

"Hoy por hoy la India es el último recurso que tenemos para acceder a los llamados genéricos de segunda línea en el tratamiento contra el SIDA en países poco desarrollados. Los otros países ya no pueden producirlos porque las leyes de patentes les han cerrado la puerta. India es el único país que de alguna manera le ha plantado cara a la OMC", dijo Farias a BBC Mundo.

MSF señala que ya hay un 20% de resistencia en África, y probablemente en el futuro todos los pacientes terminarán precisando fármacos de segunda línea, como ocurre en el mundo desarrollado, donde muy pocos pacientes se encuentran en los tratamientos previos.

Y según Farias, "lo que ocurre en África de forma más dramática también se da en América Latina. En cuanto los pacientes que ahora se tratan con fármacos de primera línea necesiten un tratamiento más avanzado porque han creado resistencia, se verán con que no hay producción de genéricos".

Medicamentos
Según MSF, en el año 2000, el costo del tratamiento de un enfermo de SIDA era de US$ 10.000 al año. En el 2006 gracias a la introducción de genéricos y a la presión de la sociedad civil, el tratamiento tiene un costo de 136 euros por persona al año
Traducido a costos, el impacto de los genéricos es contundente. Según MSF, en el año 2000, el costo del tratamiento de un enfermo de SIDA era de US$ 10.000 al año. En el 2006 gracias a la introducción de genéricos y a la presión de la sociedad civil, el tratamiento tiene un costo de 136 euros (US$ 176) por persona al año.

Cualquier modificación en la ley de patentes india podría afectar seriamente no sólo a los enfermos de SIDA. De acuerdo a la agencia EFE, el 50% de los medicamentos básicos que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, reparte en el mundo en desarrollo son genéricos de procedencia india.

Ranbaxy, el mayor laboratorio de India, obtiene el 80% de sus ganancias del mercado internacional y sólo el 20% de sus ventas en India.

Todo indica que el caso en torno a Gleevec podría determinar el futuro de millones de personas en el mundo, que dependen de la que ha sido denominada la "farmacia del mundo en desarrollo".



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