El ave es conocida por su rostro rojo y su plumaje vistoso.
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Tres ejemplares de una especie de ave que se creía extinta en el Medio Oriente hasta hace cuatro años han sido dotados con un localizador vía satélite para ayudar a los esfuerzos por su conservación.
Los científicos rastrearán la migración de las aves a medida que abandonan sus sitios de reproducción cerca a Palmira, en el sureste de Siria.
El ibis calvo del norte era considerado sagrado por los faraones egipcios y alguna vez fue común encontrarlo a lo largo del Medio Oriente, el norte de África y los Alpes europeos.
Ahora solo quedan 13 en Siria y 100 parejas en Marruecos.
Última oportunidad
Tres de los 7 adultos en Siria han sido capturados y se les instaló el rastreador.
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Si podemos seguir su migración y ubicar su hogar de invierno, deberíamos averiguar por qué sus números son tan bajos y cómo podemos protegerlos
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Científicos de la Real Sociedad para la Protección de Aves (RSPB, por sus siglas en inglés), y la organización no gubernamental Birdlife Middle East esperan localizar dónde vuelan para el invierno y descubrir por qué regresan tan pocas aves.
Se espera que se dirijan al sur hacia Arabia Saudita y Yemen, o incluso hasta Eritrea.
"Sabemos muy poco acerca de donde van esas aves y esta es nuestra ultima oportunidad para mantener viva a la población en Siria", dijo Paul Buckley, jefe de programas globales de países en RSPB.
"Si podemos seguir su migración y ubicar su hogar de invierno, deberíamos averiguar por qué sus números son tan bajos y cómo podemos protegerlos. Ese es el primer paso hacia la recuperación de sus números".
Asistencia de beduinos
El ave tenía su propio jeroglífico en el antiguo Egipto.
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El ibis calvo del norte está clasificado como una especie en peligro crítico de extinción por la organización ambientalista IUCN-World Conservation Union.
Ha declinado rápidamente debido a la pérdida de hábitat, interferencia de humanos, caza y envenenamiento con pesticidas.
Apenas quedan dos poblaciones: unos cuantos en Siria y un pequeño número en el Parque Nacional Souss-Massa, cerca a Agadir en Marruecos.
Ibrahim Khader, director de Birdlife Middle East dijo que descubrir al ibis era como encontrar al "fénix árabe".
"Nuestras actividades de investigación y de instalación de rastreadores son uno de los trabajos de campo más difíciles que hemos emprendido", sostuvo.
"Sabíamos que estaban en Palmira debido a informes de nómadas beduinos y cazadores locales. Sin ese proyecto de rastreo, el ave habría sido consignada a la historia y los jeroglíficos".