Bush es un ferviente opositor al aborto y al uso científico de embriones humanos.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush ejerció este miércoles por primera vez su derecho a veto para rechazar una ley aprobada por el Senado que amplía los fondos públicos para investigaciones con células madre embrionarias.
"Cruza una frontera moral que nuestra decente sociedad necesita respetar", argumentó el mandatario en su decisión.
"Debemos recordar que las células embrionarias provienen de embriones humanos que son destruidos. Cada uno de estos embriones es una vida humana única con su inherente dignidiad y valores inseparables", comentó en la Casa Blanca.
La ley, que ya había obtenido el visto bueno de la Cámara de Representantes, fue aprobada este martes en el Senado por 63 votos a favor y 37 en contra.
Ahora el Senado deberá reunir las dos terceras partes de los votos para revertir el veto presidencial.
La norma rechazada por Bush, conocida como "HR810" tendía a incrementar los aportes públicos para las investigaciones con células madre a partir de embriones descartados en tratamientos de fertilidad.
Al mismo tiempo derogaba las restricciones impuestas en agosto de 2001 por el mandatario estadounidense, quien se ha manifestado como un verviente opositor al aborto y considera que esta técnica presupone la destrucción de embriones.
A través de la Oficina de Gestión y Presupuestos, la Casa Blanca emitió este martes tres comunicados en los que dejaba en claro que iba a vetar el proyecto.
"La ley obligaría a todos los contribuyentes a pagar por investigaciones que se basan en la destrucción intencional de embriones humanos para obtener células madre, contrariando la política presidencial de financiar investigaciones sin promover este tipo de destrucciones", dice uno de los mensajes.
Ideología vs. ciencia
Los científicos sostienen que las células madre embrionarias pueden ser desarrolladas para reponer cualquiera de los más de 200 tipos de células en el cuerpo.
Los científicos ven en las células madre la cura y tratamiento a múltiples enfermedades.
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De este modo contribuirían a la cura de enfermedades degenerativas, constituyendo así una excelente terapia para casos que van desde quemaduras graves, hasta enfermedades como diabetes, cáncer, esclerosis múltiple, defectos congénitos, Alzheimer, Parkinson y problemas cardiovasculares.
Los dos días de debate en el Senado han puesto otra vez en evidencia la dificultad en tomar una decisión cuando las cuestiones científicas deben enfrentarse a ideologías o éticas religiosas.
Los mismos republicanos se mostraron divididos frente al tema y algunos de ellos relataron experiencias personales para argumentar que la ciencia podría haber salvado la vida de un familiar.
Otros fueron más pragmáticos y argumentaron a favor de la financiación de este tipo de investigaciones teniendo en cuenta que otros países desarrollados ya llevan la delantera en este terreno.
Las encuestas de opinión, en tanto, estiman que las dos terceras partes de los estadounidenses apoyan las investigaciones con células madre.