Los ingenieros creen que la falla descubierta no es un gran problema.
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Administradores e ingenieros de la agencia espacial estadounidense (NASA) decidieron seguir adelante con la misión del Discovery, a pesar del descubrimiento de una rajadura en la espuma protectora del tanque de combustible externo de la nave.
La NASA confirmó así el despegue del transbordador espacial para este martes a las 14:38 hora local (18:38 GMT).
Los ingenieros hallaron el domingo la falla de 12 centímetros de largo y de 3 milímetros de profundidad y durante todo este lunes estudiaron las posibles consecuencias.
Espuma aislante se desprendió del tanque de combustible en el año 2003 y causó un hueco en el ala del transbordador Columbia en pleno despegue. Tras cumplir su misión en el espacio, la nave explotó al ingresar a la Tierra, muriendo sus siete tripulantes.
La NASA gastó más de 100.000 millones de dólares para resolver el problema, pero en julio de 2005, en pleno lanzamiento del Discovery, se produjo otra pérdida de espuma que, esta vez, no llegó a golpear el transbordador.
Mal clima
Durante el fin de semana, el Discovery no logró despegar por las malas condiciones climáticas en Cabo Cañaveral en el estado de Florida.
La NASA esperaba que el clima mejorase para el martes y había planificado un lanzamiento para el martes a las 18:38 GMT.
La "ventana de oportunidad" temporal permite que el Discovery despegue hasta el 19 de julio.
El transbordador sólo pasará dos semanas en el espacio, llevando provisiones a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).
También llevará al alemán Thomas Reiter a la ISS, quien será el primer miembro de la Agencia Espacial Europea en experimentar una estadía de seis meses en la estación internacional.
Mayor seguridad
El principal objetivo de la misión, sin embargo, es poner a prueba los sistemas de seguridad que fueron introducidos después de la explosión del transbordador Columbia en febrero de 2003.
El lanzamiento seguirá adelante a pesar de la rajadura.
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Estos incluyen cambios al tanque externo para intentar reducir la cantidad de espuma que descarga durante el ascenso a la órbita.
Un pedazo de la espuma del tamaño de una valija dañó el ala izquierda del Columbia y lo hizo vulnerable a gases muy calientes y destructivos en su descenso a tierra.
La NASA ha gastado unos US$1.300 millones de dólares en los últimos tres años intentando arreglar ese problema y mejorar otros sistemas de seguridad.
Otra pérdida de un transbordador implicaría la cancelación de todo el programa de transbordadores, que de todas maneras concluirá en 2010.
También dejaría al proyecto de la ISS -a medio terminar- en crisis, ya que la flota de transbordadores ha sido clave para su construcción.