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Mark Ward
BBC, Tecnología
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El acceso inalámbrico a la red ya es común en cafés.
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Con cada vez más personas usando banda ancha que conexión telefónica para navegar por Internet, y las compras en la red marcando récords en las semanas antes de Navidad, no queda duda de que los británicos son muy adictos al internet.
Pero la mayor parte del uso de la red ocurre cuando la gente se sienta con sus ordenadores en su habitación, en un estudio o en la sala.
Cada vez más gente usa red inalámbrica en sus hogares para poder ir con su computador portátil de aquí para allá, navegar en sus cocinas, jardín o garaje; aún así, la experiencia se limita de forma inevitable a una conexión en la casa.
Pero esto podría cambiar drásticamente muy pronto.
A sólo un clic
Hace ya un tiempo, muchos cafés, bibliotecas, negocios, estaciones, aeropuertos y restaurantes instalaron accesos inalámbricos a la red para que sus clientes puedan navegar en el Internet mientras comen, hacen compras o esperan.
En algunas ciudades británicas, están avanzando planes para instalar tantos proveedores de red que barrios enteros tendrán acceso inalámbrico. Uno de los más grandes será en el Square Mile de Londres, el que proveerá acceso a Internet a 350.000 trabajadores.
Al mismo tiempo, muchas autoridades locales han equipado kioscos con acceso inalámbrico para que los ciudadanos puedan usar la red cuando están en la calle.
Los fanáticos de los videojuegos podrán cultivar su pasatiempo en la calle.
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Estas decisiones de instalar zonas de acceso libre e inalámbrico a la red - en lugar de sitios cerrados - le permitirá a los ciudadanos llevar sus "vidas en la red" donde sea que estén.
La doctora Jo Twist, investigadora experta del Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR), afirma que una vez que la red sea omnipresente, como la electricidad o el agua, tendrá el potencial de ser "transformadora".
La división que separa a la gente de sus vidas en la red va a desaparecer completamente. En vez de dejar atrás a todos aquellos amigos que conocemos y las cosas que hacemos por la red cuando dejamos nuestra casa, uno será capaz de llevarlos consigo mismo.
Los contactos que uno tiene en los sistemas de mensajería instantánea, amigos y familia por correo electrónico, las subastas de eBay, los personajes de los juegos electrónicos, los programas de televisión que uno almacena en su disco duro, las fotografías digitales y un blog: todos ellos estarán a sólo un clic de distancia.
También esto podría inaugurar nuevas formas de vivir, trabajar y jugar. Por ejemplo, las críticas de los restaurantes podrían estar geográficamente determinadas. Así, cuando uno se está acercando a un restaurante o café, puede ir leyendo los comentarios que han hecho comensales anteriores en su ordenador portátil.
Podrían también surgir juegos de realidad virtual alternativos. Estos usan actores en locaciones del mundo real para jugar a la más increíble experiencia interactiva.
Divisiones digitales
Una clave para la transformación, afirma Twist, serían los equipos móviles que pudiesen usar la red inalámbrica. Estos aparatos de mano recién están apareciendo, pero probablemente serán capaces de cumplir con muchísimas funciones a la vez.
Twist cree que esto podría comenzar a cerrar la brecha digital.
Los comensales de un restaurante podrán compartir comentarios.
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"Si tenemos acceso a la red ubicuo, barato o gratis, más equipos de mano con acceso a esa red - evitando así el alto costo de un ordenador -, eso sería muy alentador para mucha gente", explica.
Tal situación ofrecería todo tipo de oportunidades para educación, capacitación y regeneración.
"Podría ser alentador y podría ayudar a promover usos innovadores de la red que mejorarían nuestros espacios públicos y las relaciones entre las personas", afirma Twist.
Pero, agrega, que el problema clave podría ser el precio de acceso a las redes inalámbricas. Por el momento, la red es un pasatiempo de la gente relativamente rica. Sin políticas para hacer que el acceso sea más barato, el uso de la red seguirá siendo una fuerza divisoria.
Lo que también necesita ser confrontado son los potenciales temas de seguridad y pérdida de intimidad que acarrearía un mundo siempre conectado a la red.
"Cuando se unan los chips, censores y aparatos inalámbricos, pueden haber algunas consecuencias no previstas", afirma Twist.
"Tenemos que asegurarnos que pensamos en eso, y pensar también qué otras exclusiones pueden ser causadas por estos avances".