Durante los primeros años de vida se aprende a hablar, a caminar o a comer, entre muchas otras cosas. Junto a ello, un estudio señala que esta etapa también es crucial para saber si el cáncer puede desarrollarse.
De acuerdo a una investigación efectuada en la Universidad de Texas, Estados Unidos, la presencia de genes como el BRCA1 y BRCA2, incrementan la posibilidad de desarrollar la enfermedad, aunque no todos los portadores llegan a tener tumores.
El estudio, publicado en la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, explica que el contacto con el estrógeno, justo después de nacer, puede ser determinante en las posibilidades de tener cáncer.
Los científicos efectuaron experimentos con ratas hembras, que fueron genéticamente modificadas para desarrollar los tumores benignos uterinos que portan muchas mujeres.
Un 65% de los animales con esta condición suelen tener la enfermedad.
El estudio demostró que todos los animales expuestos al estrógeno, resultaron positivos en la generación de los tumores uterinos.
Esto contrastó con las ratas que no fueron expuestas a la hormona.
Resultados
Los investigadores consideran que esto evidencia que el contacto con el estrógeno, a tempranas edades, puede afectar los tejidos de una manera que determine si se producen o no tumores.
Además, explican, esto permite entender porqué algunas mujeres con los genes BRCA1 y BRCA 2 sufren de cáncer de mama, mientras que otras con los mismo genes no.
La coordinadora del equipo, Cheryl Walker, señaló que "este tipo de descubrimiento permite determinar descubrir el riesgo de las personas genéticamente susceptibles a tumores que se ven afectados por hormonas".