Muchas de las víctimas eran hemofílicas.
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La Cruz Roja de Canadá se declaró culpable de distribuir sangre contaminada que infectó a más de tres mil personas con el virus del VIH y hepatitis C en la década de los ochenta.
Se trata del peor escándalo en salud pública en la historia contemporánea de Canadá.
La declaración se produjo después de años de batallas jurídicas y al parecer, hace parte de un trato con la fiscalía para que retire los cargos por negligencia criminal.
El lunes, el secretario general de la Cruz Roja de Canadá, Pierre Duplessis, pidió disculpas por primera vez a las víctimas y sus familiares a través de un video que se proyectó en el juicio contra la organización.
"Asumimos nuestra responsabilidad a través de nuestra declaración en que reconocemos haber distribuido productos dañinos a quienes nos confiaron su salud", dijo el secretario general.
Transfusiones
Se estima que más de mil personas se infectaron con el virus del VIH y por lo menos 20 mil contrajeron hepatitis C, a través de trasfusiones de sangre y otros productos sanguíneos.
Muchas de las víctimas eran hemofílicas.
En 1997 una investigación pública criticó con severidad a la Cruz Roja Canadiense, que hasta ese momento operaba en el país el sistema de recolección y distribución de sangre.
A raíz de esa investigación, el gobierno despojó a la Cruz Roja de esa labor y la reemplazó por una agencia estatal.
La organización tendrá ahora que pagar una multa de cerca de US$4.000 y destinará por lo menos un millón de dólares para financiar proyectos de investigación médica y ofrecer becas estudiantiles a los familiares de quienes resultaron afectados por la entrega de plasma contaminado.