La clave del descubrimiento estuvo en el estudio de antiguos cristales de circón.
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Océanos y continentes existían en la Tierra en épocas en las que hasta ahora se creía que nuestro planeta aún era una bola incandescente.
Según un grupo de geólogos de la Universidad Nacional de Australia, hace ya entre 4.000 y 4.500 millones de años estaban dadas las condiciones para la vida terrestre.
En una investigación de más de cuatro años, los científicos estudiaron pequeños cristales de circón, más finos que un cabello humano, incrustados en rocas antiguas.
El objetivo era descubrir a qué temperatura se habían cristalizado. La sorpresa fue que esa temperatura era tan baja que los geólogos sospechan de la presencia de una gran cantidad de agua.
"Básicamente, estamos reinterpretando la historia temprana de la Tierra; descubrimos que el planeta era un lugar agradable para vivir desde mucho antes de lo que se creía", afirmó Mark Harrison, del equipo de investigadores.
Harrison cree que la Tierra era capaz de albergar seres vivos cuando el Sistema Solar apenas tenía 200 millones de años de existencia.
"Todas las investigaciones concuerdan en que la vida no puede haber surgido hasta que hubiese agua sobre o cerca de la superficie terrestre", agregó Harrison.
"Por eso es que el planeta debe haber estado poblado de seres vivos hasta 700 millones de años antes de lo que se pensaba", concluyó.
La clave de los circones
El descubrimiento fue posible gracias a una nueva técnica para determinar la temperatura a la cual se formaron los cristales de circón a partir de la lava volcánica, entre 4.000 y 4.500 millones de años atrás.
Estos materiales son los más antiguos de la Tierra, y proveen a los científicos una "ventana" hacia el llamado Eón Hadeico, la primera etapa de la vida del planeta, del que se conoce muy poco.
Esto es posible gracias a que los circones son resistentes a la erosión, a pesar de que su tamaño sea apenas una fracción de milímetro.