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Tim Hirsch
Corresponsal sobre Medio Ambiente de la BBC, Montreal
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Muchos creen que se necesitan incentivos para frenar la deforestación.
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Una vieja discusión que ha provocado años de debate desde que entró en vigencia el acuerdo de Kioto está resurgiendo en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se lleva a cabo en Montreal: ¿debe pagársele a la gente para que no corte árboles?
El gobierno de Papúa Nueva Guinea ha presentado una propuesta para que se debata la implementación de un sistema de recompensas financieras para aquellos países en vías de desarrollo que conservan sus bosques.
El vínculo con el cambio climático es que la deforestación aumenta sustancialmente el nivel de gases que causan el efecto invernadero en la atmósfera, tanto a través de la quema como de la reducción en el proceso de fotosíntesis.
Bajo los reglamentos de Kioto que están siendo confirmados durante esta conferencia, no existe un mecanismo por el cual se pueda ganar créditos a través de proyectos que eviten la deforestación.
Las compañías pueden, sin embargo, contribuir hacia sus metas de reducción de emisiones financiando la reforestación de zonas despojadas o plantando nuevos bosques.
La tala de árboles aumenta sustancialmente el nivel de gases que causan el efecto invernadero.
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Esto es porque Europa y otros países, alentados por algunos grupos ecologistas, excluyeron proyectos para "evitar la deforestación" en el reglamento negociado en 2001, temiendo que pudieran dejar abiertas escapatorias.
Bill Hare del grupo ecologista Greenpeace explica: "Desde el punto de vista del clima el principal problema hubiera sido que la gente diría 'mira, no talaremos esta área del bosque y ganaremos los créditos por evitar esa deforestación'. Entonces no quedaría claro si la actividad que estamos tratando de frenar -es decir la tala de árboles- simplemente no se mudaría del otro lado de las montañas a otro bosque en un área no controlado".
"De hecho es una virtual certeza que eso ocurriría".
Recompensando al que protege
La propuesta papuana busca evitar esto al sugerir que en vez de ganar créditos de emisiones por proyectos individuales, el sistema podría estar basado en los logros de países enteros en reducir la pérdida de sus bosques autóctonos.
Según Kevin Conrad, director de Coaltion for Rainforest Nations, esto podría ofrecer incentivos financieros muy necesarios para frenar el ritmo de deforestación tropical.
"Debemos hacerlo si realmente queremos lograr la estabilidad climática. Las emisiones de carbono por la deforestación en Indonesia y Brasil solamente ya se contraponen al 80% de todos los ahorros de emisiones de carbono logradas a través del Protocolo de Kioto".
"Si agregamos algunos países más, los logros del Protocolo de Kioto no son muchos".
La propuesta que se debate en Montreal es simplemente comenzar las negociaciones para analizar estos incentivos, pero es demasiado tarde para que el sistema se aplique durante el primer período de metas de Kioto, establecidas entre el 2008 y el 2012.
No obstante, podría acabar con lo que muchos consideran una seria anomalía y ayudar a rectificar la bizarra economía que da más valor a un terreno chamuscado que a un bosque rico en diversidad que aporta servicios de valor incalculable para las sociedades humanas.