Stephane Dion, ministro del Ambiente de Canadá, abrió oficialmente la conferencia.
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En la ciudad canadiense de Montreal dio inicio la décimo primera conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático, desde que entrara en vigor el tratado de Kioto a principios de este año.
Inmediatamente al inicio del evento se hizo un llamado al diálogo creativo respecto a las formas para reducir las emisiones de gases invernadero, acusados de provocar el calentamiento global.
Sin embargo, sólo minutos después de la apertura, los delegados desafiaban la política de Estados Unidos, país que ha advertido que resistirá los intentos por ser arrastrado a discusiones sobre acciones más allá del protocolo de Kioto.
Un consejero de Estados Unidos sobre el cambio climático, el doctor Harlan Watson, dijo que aunque el presidente, George W. Bush, ha declinado unirse al tratado de Kioto, su país gasta más de US$5.000 millones por año en apoyo a las investigaciones climáticas y en tecnología.
El ministro del Ambiente de Argentina, Ginés González García, dijo que no habrá crecimiento económico, ni seguridad energética, e incluso la posibilidad de libertad democrática a largo plazo, si el sistema climático cambia de forma irrevocable debido a las acciones humanas.
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