La temporada de huracanes en 2004 fue una de las peores registradas.
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Un nuevo método para darle seguimiento a la actividad de huracanes en América del Norte fue desarrollado por un equipo de la University College London.
Los investigadores británicos se valieron de mediciones de los vientos a lo largo de julio para predecir la severidad de la estación de huracanes, que generalmente tiene lugar desde agosto hasta octubre.
El año 2004 fue malo para América del Norte que se vio afectada por los huracanes Charlie, Frances, Iván y Jeanne.
Los huracanes provocaron la muerte de cientos de personas y el daño material produjo pérdidas de miles de millones de dólares.
La nueva investigación a cargo de Mark Saunders y Adam Lea, fue publicada por la revista británica Nature.
Destrucción
Aunque el método no puede darle seguimiento a los huracanes de forma individual, puede indicar qué tan destructiva puede ser la siguiente estación.
El equipo calculó el promedio de las velocidades de los vientos y su dirección a través de la troposfera, desde su nivel más bajo hasta los 8.000 metros de altitud.
Los científicos estudiaron cada temporada de huracanes desde 1950 y en particular, la altura promedio de los vientos durante julio, el mes que antecede la estación de huracanes.
"Encontramos que sobre el Atlántico Norte, América del Norte y el Pacífico Este, las anomalías en los vientos en julio que se registran en esta región están vinculadas a la actividad de huracanes en América del Norte", dijo Mark Saunders, en entrevista con la BBC.
Para identificar los vientos de julio, los investigadores combinaron la información recogida de los 14 huracanes más severos desde 1950 y los compararon con los 14 menos dañinos en ese período.
Viento y huracanes
Los huracanes no son producto del viento sino de la alta temperatura que se desprende del intercambio de energía entre el océano y la atmósfera.
Sin embargo, es el viento el que determina cómo evolucionan las tormentas.
"No es suficiente ver en qué dirección sopla el viento; se requiere emplear otras mediciones durante todo un mes", sostiene el doctor Saunders.
Los huracanes no son causados por los vientos.
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"Existe mucha variación diaria, pero si estudiamos los promedios, se pueden hacer mejores predicciones".
Aunque es muy temprano para hacer las predicciones de la temporada de huracanes de 2005, los científicos probaron su modelo viendo si podían predecir en retrospectiva lo sucedido en años anteriores utilizando sólo los datos de julio.
"Uno puede predecir si la actividad de huracanes en América del Norte estará por encima o por debajo del promedio en un 80% de esos 55 años", señaló Saunders.
Otras regiones
La nueva técnica no le dirá a la gente exactamente cuándo o dónde se producirán huracanes.
La información le servirá a los encargados de planificación.
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Sin embargo, es una herramienta que puede ayudar a las autoridades en la planificación. Además, le ahorraría dinero a las compañías de seguros ya que éstas podrían saber en qué años pueden incrementar o no el riesgo derivado de la actividad de huracanes.
Sin embargo, no sólo América del Norte se ve afectada por tormentas severas. Los tifones y los ciclones han devastado partes del sur y del este de Asia.
El doctor Saunders espera que esta técnica también sea efectiva en otras partes del mundo.