"En México, el agua no está donde está la gente ni donde se desarrolla la mayor actividad económica".
Esta afirmación pertenece a Enrique Aguilar, consultor internacional del tema del agua, y uno de los participantes del Encuentro del Agua, realizado en la ciudad mexicana de Monterrey.
Como mexicano y experto en el tema del agua, Aguilar conoce bien la realidad hídrica de su país.
Wilma intensificó los problemas hídricos que ya tenía México.
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"México es un país con una variedad climática que nos lleva desde las zonas desérticas del noroeste hasta las zonas del trópico húmedo en el sureste del país", explicó a la BBC.
El experto señaló que es en las zonas áridas y semi-áridas de México, que tienen una disponibilidad de agua muy limitada, donde se concentra la mayor cantidad de personas, casi el 70% de los habitantes del país.
Es allí donde se encuentran los grandes centros urbanos, ciudades como México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, y donde se genera casi el 80% del producto interno bruto.
Como es lógico, la alta concentración urbana genera una demanda mayor por servicios y niveles más altos de contaminación, producto de los drenajes sanitarios municipales.
Con tan poca agua disponible, las distintas regiones del centro y norte del país compiten ferozmente entre sí por el acceso al preciado recurso.
Más agua, menos gente
En contraste, en la zona tropical, la zona sur del país, es donde se encuentra el 60% del agua, y la población y la actividad productiva son menores.
Pero tener más agua no ha significado para los habitantes de estados como Chiapas u Oaxaca, un mayor desarrollo.
"En esa zona hay una situación de desigualdad social que hay que tomar en cuenta, explica Aguilar. Allí es donde habitan los más marginados. Es un área muy difícil para la explotación productiva. Y sí, hay mucha agua, pero el asunto ahí es ver cómo hacemos para que el agua genere desarrollo para esas comunidades".
La falta de acceso al agua potable, sea en el norte o en el sur del país, representa para muchos mexicanos un vía crucis diario.
"En las ciudades, el impacto de la poca disponibilidad de agua se refleja en servicios de agua de poca calidad y en un cierto nivel de racionamiento. Hay lugares donde el agua sólo llega por unas cuantas horas al día", dice Aguilar.
El tema económico aquí es relevante. Quienes tienen más recursos son los que pueden contar con un suministro de agua constante y de mejor calidad. Los que menos tienen, son los que más pagan por tener aunque sea unos cuantos litros de agua disponibles.
"En lugares donde no la hay, un litro de agua puede llegar a costar lo que cuestan 20 refrescos de Coca-Cola. El agua cuesta más donde es más escasa".
En las barriadas pobres de las grandes ciudades mexicanas, la gente tiene que acceder al agua a través de otra forma de suministro: los camiones cisternas que cada dos o tres días llegan a las comunidades para vender el producto.
Generalmente son las mujeres de la familia las que hacen largas filas para llenar sus envases de agua. Luego de que compran los litros que pueden costear, cargan las pesadas cubetas de regreso a sus casas.
El agua como arma política
Como en muchos otros países latinoamericanos, en México el agua es un arma que utilizan los políticos para ganar la simpatía de los electores. Pero con frecuencia, la magnitud del problema rebasa hasta la mejor intencionada promesa.
"Con el agua se hace política. Por ejemplo, un candidato a presidente municipal promete que si llega a ser alcalde va a bajar las tarifas del servicio. La gente cree el mensaje y vota por él, pero cuando llega al poder, se da cuenta que no puede pagar los servicios si mantiene las tarifas en su nivel mas bajo. Y es allí, donde comienzan los problemas".
A juicio de Aguilar, en el tema del agua los mexicanos tienen un gran reto.
Es el reto de la gobernabilidad, de la resolución eficiente de conflictos derivados de un desigual acceso al agua, y de un ejercicio inteligente de la autoridad para crear conciencia en todos los actores de la sociedad, sobre la importancia de cuidar y no desperdiciar este líquido vital.