La reunión se centrará en el desarrollo de nuevas tecnologías.
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Ministros de las carteras de Medio Ambiente y Energía de 20 países se reúnen en Londres para discutir cómo reducir las emisiones de gases del efecto invernadero sin afectar el crecimiento económico.
El encuentro fue convocado por el gobierno británico, que actualmente detenta la presidencia rotativa del grupo del G8 (los siete países más poderosos de la Tierra más Rusia).
Además de los países industrializados miembros del G8, se invitó a delegados de países como China, India, Brasil, Sudáfrica, Corea del Sur, México, Irán y Nigeria.
Los organizadores invitaron a los países que tendrán la mayor necesidad de energía en el mundo en los próximos 40 años. Entre ellos están algunos de los mayores emisores de dióxido de carbono, responsable en parte por el calentamiento global.
La reunión se enfocará en el desarrollo de nuevas tecnologías para producir combustibles más "limpios" y en el intercambio de información, pero no se firmará ningún acuerdo.
¿Por dónde comenzar?
EE.UU. ha sido criticado por no ratificar el Protocolo de Kioto.
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El encuentro se realiza un mes después de que comenzó a regir el Protocolo de Kioto, un acuerdo no vinculante en el que los países industrializados se comprometieron a reducir sus emisiones colectivas de gases que causan el efecto de invernadero en un 5,2%, respecto a 1990.
Algunos consideran que el acuerdo es tan sólo un primer paso para contrarrestar el fenómeno del calentamiento global.
Las emisiones son mucho más altas ahora que en 1990, y las últimas proyecciones sugieren que, de seguir igual, aumentarán en un 60% en los próximos 25 años.
Se cree que gran parte de ese aumento corresponderá al rápido crecimiento económico de algunos países en desarrollo, como China, India y Brasil.
Por otra parte, Estados Unidos, que es el responsable por el 36,1% de las emisiones entre los países industrializados, no ratificó el tratado por considerar que éste dañaría gravemente la economía de su país.
James Connaughton, director de Consejo en Calidad Ambiental de Estados Unidos y quien asiste a la reunión, dijo a la BBC que el tratado "no es razonable", porque obligaría a Estados Unidos a exportar sus fábricas a otros países.