Richard Hoover se especializa en el estudio de formas de vida en condiciones extremas.
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Bacterias que poblaban la Tierra hace 30.000 años, revivieron tras ser descongeladas por un científico de la agencia espacial estadounidense NASA.
Se trata de una variedad desconocida que pululaba en el pleistoceno, época cuando se paseaban por el planeta Tierra mamuts lanudos y tigres con diente de sable.
Por ello se las clasificó como Carnobacterium Pleistocenium. Al parecer, no representan ningún peligro.
Fueron descubiertas en las capas más profundas de hielo de la tundra de Alaska, como parte de un experimento para descubrir formas de vida en condiciones extremas, como las que hay en el planeta Marte.
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Cuando se perforó en el túnel de Fox (Alaska), se cortaron sectores congelados durante el Pleistoceno, similares a las estructuras que ahora vemos en Marte
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Richard Hoover, que trabaja en el Centro Marshall de la NASA en Alabama, EE.UU., dijo a la BBC que estaba estudiando a los organismos a través de un microscopio, cuando empezaron a nadar "como si nada" al derretirse el hielo.
"Estaban vivas, pero habían estado congeladas durante 30.000 años", señaló Hoover.
Expectativas en el "planeta rojo"
El científico remarcó la importancia de su descubrimiento en la búsqueda de pruebas que muestren que hay vida en el vecino planeta Marte, en especial tras el descubrimiento de lo que podrían ser restos de un mar congelado.
"Cuando se perforó en el túnel de Fox (Alaska), se cortaron sectores congelados durante el Pleistoceno, similares a las estructuras que ahora vemos en Marte", explicó.
La sonda Mars Express captó imágenes de presuntos restos de hielo en Marte.
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"Creo que si hay vida en Marte en forma de microorganismos, es muy posible que estén preservados en el hielo bajo la superficie... ese magnífico mar que acaba de ser descubierto por los científicos de (la agencia espacial europea) ESA", agregó.
Recientemente, la sonda espacial europea Mars Express transmitió imágenes de una región conocida como Eliseo, cerca del ecuador del planeta, y en ellas se ve una superficie de 900 kilómetros cuadrados cubierta de placas y surcos.
De comprobarse que en efecto son restos de un mar, sería la primera vez que se encuentra agua congelada fuera de los polos.
"Esas capas podrían ser regiones ideales para la actividad microbiológica y eso significa que la presencia de este mar congelado aumenta enormemente la posibilidad de que pueda haber vida en Marte, incluso en el presente, señaló Hoover.