Los fondos marinos de nuestro planeta están rebosando con formas de vida desconocidas, de acuerdo con un artículo de la revista Nature.
Las bacterias en el lecho marino podrían ser más antiguas que la vida en la superficie del planeta.
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Los científicos sugieren que entre el 60% y el 70% de todas las bacterias viven en las profundidades, en el lecho marino de la Tierra, lejos de los rayos solares.
Algunas de las nuevas bacterias identificadas tienen unos 16 millones de años y sobreviven a unos 400 metros de profundidad.
Los expertos estiman que este hábitat hostil podría ser el lugar donde se desarrollaron las primeras formas de vida hace más de 3.800 millones de años.
"Existe evidencia de que la vida surgió en los sedimentos profundos", dijo a la BBC el coautor del artículo, John Parkes, de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido.
"Existe clara evidencia de que la vida existía hace más de 3.800 millones de años".
"Aunque para convertirse en una biomasa suficientemente grande para que nosotros pudiéramos detectarla en las rocas, debe haber iniciado su desarrollo mucho antes de eso", explicó.
Hostil
Antes de ese periodo, la superficie de la Tierra era un lugar muy hostil, golpeado por meteoritos y erupciones volcánicas.
El doctor Parkes piensa que los sedimentos profundos podrían haber sido un lugar más propicio para que surgiera la vida.
"Podría ser que la vida estaba desarrollándose bajo la superficie marina mucho antes, donde estaba protegida de los impactos de los meteoritos", explicó Parkes.
"Y tan pronto la superficie terrestre se convirtió en un lugar más hospitalario, las bacterias pudieron ascender y colonizarla", añadió.
Fuente energética
El conocimiento tradicional no establece que la vida haya surgido en las profundidades, de hecho dicta que nada puede existir en ese lugar.
"Una publicación clásica de la década de 1950 afirmaba que la vida se detenía a unos cuantos metros de los sedimentos de la superficie", dijo Parkes.
"Y ahora encontramos exceso de organismos a 800 metros de profundidad", añadió el científico.
Los expertos tenían buenas razones para creer que la vida no podría existir muy por debajo de la superficie de la Tierra.
La vida necesita energía y no existía una fuente obvia en ese lugar.
"El enfoque normal de la vida en la Tierra es que en la mayoría de los casos, se encuentra en la superficie alimentada por la luz solar", explicó el científico.
"Y no espera que una gran población, ni siquiera de bacterias, sobreviva lejos de esa fuente de energía", añadió.
"Pero estamos encontrando que existen una serie de fuentes geológicas de energía debajo de la superficie. Por ejemplo, existen muchos procesos que producen hidrógeno, que es una buena fuente de energía para las bacterias".
La evidencia de vida en antiguos sedimentos rocosos ya fue encontrada hace unos años, pero hasta ahora se pensaba que la mayor parte de éstos estaban muertos.
Nueva técnica
En el pasado los científicos teñían células bacteriales para que contrastaran contra el sedimento, pero ese método no diferenciaba entre células vivas y células muertas.
El doctor Parkes y su equipo utilizaron una nueva técnica que podía identificar células vivas y se sorprendieron al encontrar que el 30% de las muestras de células de los sedimentos profundos de hecho estaban vivas.
"Tomamos muestras de los sedimentos y teñimos los componente vivos de cada célula por lo que pudimos contar las células vivas", dijo Parkes.
"Lo anterior refuerza la idea de que esta gran biosfera bacteriana está de hecho viva y no es un fósil".
Algunas de las células están incrustadas en sedimentos que tienen millones de años de antigüedad, lo que significan que deben tener la misma edad.
"Estas bacterias están creciendo en el lecho submarino" dijo Parkes.
"Podrían ser en efecto inmortales", señaló.