La sonda hizo un descenso de dos horas a través de la atmósfera de Titán.
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Expertos a cargo de la misión de Huygens se impusieron a los elementos al medir exitosamente la velocidad de los vientos que ocasionaron un accidentado descenso de esa sonda en la atmósfera de Titán, el mayor satélite natural de Saturno.
En un inicio los expertos temian haber perdido la información captada por Huygens sobre los vientos debido a algunas fallas técnicas detectadas en uno de los receptores de la sonda europea.
El problema se solucionó mediante el uso de una red global de radiotelescopios que se unieron a una señal emitida por la sonda para recuperar los datos.
Finalmente, fue posible establecer que si bien los vientos de Titán son relativamente débiles en la superficie, alcanzan cerca de 434 kilómetros por hora a una altitud de 120 kilómetros.
Cambio de fecuencia
La sonda hizo un descenso de dos horas a través de la atmósfera de Titán mediante el uso de un sistema de tres paracaídas.
Se detectaron fallas técnicas en uno de los receptores de la sonda europea.
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Durante el descenso, los vientos afectaron la velocidad horizontal de la sonda y produjeron un cambio en la frecuencia de la señal recibida en la Tierra.
Para solventar el problema, se usaron potentes radioantenas, entre ellas el Telescopio Robert C. Byrd Green Bank, en Virginia Occidental, Estados Unidos, y el Radiotelescopio Parkes, en Australia.
"Este es un magnífico ejemplo de la efectividad de la auténtica cooperación científica a escala global", dijo Jean-Pierre Lebreton, científico de Proyecto de la Agencia Espacial Europea.
Gracias a la información que ha llegado a la Tierra, se ha descubierto que la atmósfera del satélite saturnino es rica en gas metano, incluso en forma líquida.