Imagen tomada por la sonda Hayabusa durante su acercamiento al asteroide.
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Tras un viaje de dos años, la sonda japonesa Hayabusa llegó a 20 km. del asteroide Itokawa.
La misión de la sonda es recoger una muestra de la superficie del asteroide y regresar a la Tierra donde ésta será analizada.
"Es una misión interesantísima", dijo a BBC Mundo el astrónomo Mark Kidger, "ya que este asteroide puede acercarse bastante a la Tierra, y además se conoce muy poco sobre la composición de estos cuerpos".
Según los científicos de la Agencia de Exploración Espacial Japonesa (JAXA), el objetivo de la misión es investigar la formación y evolución de estos misteriosos objetos del sistema solar.
Se espera que la nave Hayabusa se pose sobre el asteroide y permanezca allí durante unos dos meses realizando observaciones científicas.
"La misión de Hayabusa", explica Mark Kidger, del Instituto de Astrofísica de Islas Canarias, en España, "es tomar muestras de la superficie, imágenes de buena calidad y medidas topográficas del asteroide."
Fósiles celestes
Hasta ahora, en el único cuerpo extraterrestre donde se han obtenido muestras es la Luna.
Pero como la materia de los planetas y la Luna cambia debido a los procesos térmicos, es imposible obtener en estos un registro de la evolución del sistema solar.
La sonda regresará a la Tierra en el 2007 con la muestra del asteroide.
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Los asteroides, sin embargo, son lo suficientemente pequeños para preservar el estado original del sistema solar, es por eso que se les llama "fósiles celestes".
Y una muestra de su superficie, según los astrónomos, nos podría dar la clave de la "materia bruta" que formó a los planetas y el nacimiento del sistema solar.
Además, tal como señala Mark Kidger, la nave Hayabusa está probando una nueva tecnología que podrá ser de mucha utilidad para futuras misiones espaciales.
Teconología
"Lleva un sistema de propulsión iónico, que es un motor que tiene muy poca potencia pero que puede seguir funcionando durante mucho tiempo, incluso meses", afirma el astrónomo.
Y agrega que, en principio, ésta es una tecnología "idónea", para poder explorar las zonas más lejanas del sistema solar.
"Por ejemplo", dice Kidger, "con un motor de este tipo algún día sería posible llegar a Marte en unas pocas semanas en vez de ocho o nueve meses que es lo que ahora se tiene previsto".
El asteroide Itokawa es relativamente grande, se calcula que mide unos 800 metros de diámetro, y se cree que en los próximos 100 años se acercará bastante a nuestro planeta.
"Incluso podría algún día chocar con la Tierra", dice Mark Kidger, "así que hasta cierto punto ésta también es una misión de espionaje".
Hasta ahora, los científicos no han logrado tener suficiente información sobre la composición, solidez o procedencia de estos cuerpos celestes.
"Así que este tipo de misiones nos darán datos muy valiosos para mejorar las estrategias que tenemos para evitar o parar una colisión de un asteroide con la Tierra", concluye el astrónomo.