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Simon Singh
Escritor científico
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El observatorio del Monte Wilson, en las afueras de Los Ángeles, EE.UU., midió el tamaño del Universo, descubrió la primera evidencia a favor de la teoría del "Big Bang" y en este mes celebra su centenario.
El observatorio descubrió la primera evidencia que apoyaba la teoría del "Big Bang".
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A pesar de que los astrónomos usualmente sólo están interesados en el más reciente, grande y mejor telescopio, en estos días todos alzan la copa y cariñosamente recuerdan el observatorio más importante del siglo XX.
Fue el 20 de diciembre, 1904, cuando George Ellery Hale por primera vez recibió las noticias de que la Institución Carnegie estaba dispuesta a financiar su nuevo observatorio con la suma de US$150.000.
Esto significó un gran alivio para Hale, quien ya había gastado US$27.000 de su propio dinero para costear su sueño.
Es más, cuando la Institución Carnegie llamó por teléfono para darle las buenas noticias, Hale estaba en el Campamento Martin, un centro turístico situado sobre una pequeña montaña un kilómetro y medio más abajo de la cumbre del Monte Wilson, donde planeaba hacer la próxima etapa de la construcción.
El Monte Wilson, en las montañas de San Gabriel en las afueras de Los Ángeles, se convertiría en el hogar de los telescopios más grandes del mundo durante las próximas cuatro décadas.
A los vehículos motorizados les costaba trabajo subir por la empinada carretera hacia el observatorio, por lo que cientos de toneladas de material tuvieron que ser halados por mulas hacia el tope de la montaña en un esfuerzo por satisfacer la obsesión de Hale de fabricar telescopios.
Psicosis
Desafortunadamente, las ansias de Hale de lograr la perfección y la responsabilidad de administrar proyectos a gran escala, resultaron auto destructivas. El abrumador estrés se tradujo en periodos de psicosis y finalmente lo obligó a pasar meses en un sanatorio de Maine.
Su salud mental se deterioró, particularmente después de que se embarcó en la construcción del gigantesco telescopio de 254 centímetros.
George Ellery Hale y Andrew Carnegie
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Para que le sirviera de base a su espejo, Hale ordenó en Francia un disco de vidrio de cinco toneladas, lo que los periódicos calificaron como la pieza de mercancía más valiosa que atravesara el Atlántico.
Cuando llegó, sin embargo, hubo gran preocupación porque el vidrio tenía pequeñas burbujas de aire.
El telescopio se completó eventualmente en 1917, y en la noche del 1 de noviembre, Hale tuvo el honor de ser la primera persona en mirar por el ocular. ¡Se escandalizó cuando vio a Júpiter cubierto por seis planetas fantasmas!
Inmediatamente, al principio se pensó que se debía a las burbujas en el vidrio, pero las mentes más calmadas señalaron que el techo del observatorio había estado abierto todo el día, por lo que el espejo se había calentado y posiblemente distorsionado.
Los astrónomos se desbandaron hasta las 3 a.m. para permitir un periodo de enfriamiento. Durante el frío de la noche, la próxima visión de los cielos que tuvo Hale fue más clara que cualquier observación previa de la historia.
Edwin Hubble
El hombre que mejor explotó el poder de los telescopios del Monte Wilson fue Edwin Hubble, cuyo primer gran descubrimiento fue mostrar en 1923 que las tenues sombras que poblaban los cielos eran en realidad galaxias remotas, cada una con miles de millones de estrellas.
Al medir las distancias de estas galaxias, Hubble podía calcular la escala del Universo. El Monte Wilson se hizo famoso y Hubble se convirtió en una celebridad.
Los turistas empezaron a trepar hasta la cima de la montaña; las celebridades de Hollywood se pasaban noches mirando al cielo y Hubble era el invitado más deseado del circuito fiestero de Los Ángeles.
Edwin Hubble utilizó al máximo el poder del telescopio en el Monte Wilson.
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En 1929, Hubble hizo un descubrimiento aún mayor mientras trabajaba con su asistente Milton Humason, quien había sido promovido de conductor de mula al más consumado fotógrafo astronómico en el mundo.
Utilizaron el telescopio de 254 centímetros para mostrar que las galaxias se alejaban de nuestra propia galaxia La Vía Láctea. Es más, las velocidades recesivas eran consistentes con lo que se esperaría si el Universo hubiese empezado con un "Big Bang".
En otras palabras, la observación de Hubble apoyó la teoría disidente de que el Universo fue creado hace un tiempo finito, en oposición a ser un cosmos eterno.
En la medida en que progresaron los años, el Monte Wilson se convirtió en lugar de peregrinaje para astrónomos y cosmólogos de todas partes del mundo, todos con la ilusión de ver por ellos mismos el increíble panorama del cosmos que ofrecían los gigantescos telescopios.
Estrella fugaz
Pero la dominación del Monte Wilson empezó a disminuir después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se construyeron telescopios rivales y las luces de Los Ángeles empezaron a contaminar los cielos sobre las montañas de San Gabriel.
Hoy día los astrónomos prefieren irse a lugares como Chile y Hawai, donde los observatorios están situados sobre cimas de montañas mucho más altas y remotas.
El Monte Wilson aún conduce investigaciones, pero sus astrónomos tienden a utilizar instrumentos especializados para estudiar las estrellas cercanas (incluido el Sol) en vez de observar las distantes galaxias a través de telescopios gigantescos, que todavía permanecen como monumentos a los extraordinarios descubrimientos que fueron hechos en la era entre las dos guerras mundiales.
I Zwicky 18 es la más joven de las galaxias conocidas.
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Los turistas interesados en la historia de la ciencia suben al observatorio, pero las estrellas de Hollywood no parecen estar ya interesadas en sus contrapartes celestiales.
Sin embargo, el espíritu de Edwin Hubble, George Ellery Hale y el Monte Wilson sigue vivo. Por ejemplo, el Telescopio Espacial Hubble, en nombre y ambición, prueba que los astrónomos siguen ampliando los límites de la astronomía.
A principios de este mes, el Telescopio espacial mostró que I Zwicky 18 es la más joven de las galaxias conocidas.
Este descubrimiento vinculó elegantemente la astronomía del pasado con la presente, cuando Fritz Zwicky catalogó esta galaxia por primera vez en los 1930 mientras trabajaba en el campamento de base del Monte Wilson en Pasadena.
Un telescopio puesto en órbita por un trasbordador espacial podría parecer muy lejano a uno arrastrado hacia una montaña por mulas, pero los dos son el resultado de una curiosidad insaciable y la eterna obsesión con el Universo.