En todo el mundo hay cerca de 40 millones de personas infectadas con VIH.
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Con tres millones de personas muertas en el último año y millones más en peligro de infectarse, ¿está el mundo perdiendo la batalla contra el SIDA?
Según ONUSIDA, se trata de una enfermedad única en la historia de la humanidad. La rapidez con que el virus del VIH se está esparciendo y la extensión e impacto del SIDA no tiene precedentes.
Las estadísticas son sombrías.
Alrededor de 39 millones de personas son portadoras del el VIH y el rápido aumento en las infecciones en países como China, India y Rusia puede llevar a un significativo incremento en las tasas de mortalidad en los próximos años.
Para los gobiernos y organizaciones que tratan de combatir la pandemia, los problemas siguen siendo los mismos: falta de educación y recursos.
Incluso en el África Subsahariana, donde las tasas de infección son las más altas del mundo (hay 25,4 millones de infectados), el estigma por la enfermedad continúa.
Y en otras regiones, el SIDA ni siquiera es reconocido como un problema.
Pobreza
La pobreza ha sido descrita como uno de los "motores" detrás de la enfermedad. En los países en desarrollo hay muy pocos trabajadores de la salud y el sistema educativo deja mucho que desear.
El estigma contra la enfermedad sigue siendo preocupante en muchas partes del mundo.
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Sin embargo se ha progresado algo. El Fondo Global para Combatir el SIDA ha tenido éxito en conseguir dinero y en lograr que el tema sea tratado a nivel mundial.
Sin embargo, algunos críticos han dicho que el Fondo actúa muy lentamente.
Randall Tobías, coordinador del gobierno de EE.UU. en el Fondo Global, dice que más que conseguir el dinero, se trata de encontrar los mecanismos para usarlo apropiadamente en el terreno.
En adelante, ese trabajo en el terreno se enfocará en las altas tasas de infección entre mujeres, que constituyen casi la mitad de los afectados a nivel mundial.
Asimismo, las mujeres corren más riesgo de infectarse que los hombres.
También se busca que más personas reciban tratamiento con drogas. Se estima que unas seis millones de personas necesitan medicinas antirretrovirales y sólo medio millón las están recibiendo.