La clave está en el pico, dicen los expertos.
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Las palomas domésticas usan el campo magnético de la Tierra para encontrar el camino de regreso a sus lugares de hábitat después de emprender largos recorridos.
Esa es al menos la opinión de un grupo de científicos de Nueva Zelanda que publica el resultado de su estudio en la última edición de la revista especializada Nature.
La teoría cuestiona la creencia de que las palomas se sirven de las cualidades olfativas para orientarse durante sus vuelos.
Según los expertos de la Universidad neozelandesa de Auckland, estas aves crean un "mapa" a partir del magnetismo de la Tierra usando unas pequeñas partículas magnéticas con las que cuentan en sus picos.
Sentando bases
La especialista Cordula Mora explicó que la existencia de estas partículas, ubicadas en la parte superior del pico de las palomas, ya se conocía desde la década de los años 70.
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La conclusión resultó de experimentos con palomas a las que se les interrumpió la capacidad olfativa o se les anestesió la parte superior de sus picos
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La conclusión resultó de experimentos con palomas a las que se les interrumpió la capacidad olfativa o se les anestesió la parte superior de sus picos.
Los científicos detectaron que mientras la capacidad olfativa disminuida no les impedía llegar a sus destinos, la imposibilidad de usar las partículas magnéticas sí ocasionaba desorientación.
De acuerdo con los expertos, "nuestro trabajo sienta las bases para realizar estudios más detallados sobre la utilización de los campos magnéticos por parte de las palomas domésticas y las aves migratorias".