Las emisiones de los automóviles contribuyen al problema.
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Un grupo de expertos señala que los altos niveles de ozono en las ciudades podrían estar provocando muchas muertes prematuras.
Según un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Yale en Estados Unidos, las altas concentraciones de ozono están relacionadas con los índices de muertes prematuras en las zonas urbanas de EE.UU.
La contaminación de ozono, producto de las emisiones de automóviles, plantas de energía y refinerías, entre otras fuentes, ha sido vinculada anteriormente con enfermedades de las vías respiratorias como el asma.
Los científicos compararon los índices de muertes con los niveles de ozono en 95 grandes comunidades urbanas estadounidenses entre 1987 y 2000.
Encontraron que un aumento de 10 ppb (partes por billón) en el ozono de la semana anterior a la fecha en que se tomó la muestra estaba asociado con un incremento del 0,52% en el índice general de muertes diarias y un aumento del 0,64% en las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Calculan los investigadores que el aumento equivaldría a 319 muertes adicionales en la ciudad de Nueva York y casi 4000 en las 95 zonas estudiadas, sólo en el año 2000.
Cálculo bajo
La doctora a cargo de la investigación, Michelle Bell, aclaró que los resultados del estudio no incluyen el impacto total sobre la mortalidad.
"Sólo reflejan el impacto sobre la mortalidad asociado con los altos niveles de ozono en los últimos días, no el impacto asociado a la exposición al ozono durante toda una vida", señaló.
Las altas concentraciones de ozono se producen en las ciudades especialmente durante los meses de verano cuando las condiciones climáticas son propicias para que exista una mayor contaminación.
El ozono que se forma como producto de la contaminación por emisiones se diferencia del que se encuentra en la atmósfera superior de la Tierra donde forma una capa que nos protege de los rayos dañinos ultravioletas del sol.