Uno de los museos más visitados de Londres está pensando utilizar excrementos humanos para generar electricidad.
La modelo Natasha Bernes ensaya el poste electrificado durante la inauguración de la nueva galería.
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Cada año alrededor de tres millones de personas visitan el Museo de Ciencia y muchos de ellos utilizan alguno de sus baños.
Lo que hacen allí generalmente termina siendo desperdicio, pero pronto esos desechos orgánicos podrían ser utilizados para generar energía.
El museo piensa poner en marcha un plan para transformar los desperdicios humanos en electricidad, con ayuda de la biotecnología.
El director del museo, John Tucker, le dijo a la BBC que esto sería posible a través de una nueva técnica desarrollada en Estados Unidos.
"Básicamente, se trata de un tipo de bacteria que se alimenta de los excrementos y que termina generando electricidad en el proceso", explicó Tucker.
"Así que a nosotros nos gustaría poder aprovechar ese principio para montar una exhibición dentro del museo, que por un lado ilustre y por otro sirva para darnos energía", agregó.
El Museo de Ciencia de Londres evaluará a principios del próximo año si sus visitantes en efecto colaborarán con la iluminación del edificio.
Entre tanto, este jueves fue inaugurada una galería interactiva dedicada a las fuentes de energía del pasado y del futuro.
15.000 bombillos
Si este proyecto se concreta, generará suficiente electricidad para encender quince mil bombillos todos los días -que son menos de los que iluminan al Museo, pero al menos ayudará a reducir sus costos.
"Como la entrada es gratis, es una buenísima manera en la que los visitantes podrían contribuir para ayudarnos a mantener las cuentas bajas", dijo el director.
La idea no es nueva: excrementos de animales ya son utilizados en el Reino Unido y Australia para generar electricidad.