El fenómeno ha sido fundamental en el pasado para la historia de la astronomía.
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El planeta Venus completó su desplazamiento por delante del Sol, un paseo que no realizaba desde hace 122 años.
Como un pequeño punto negro, el planeta apareció, a las 05:20 GMT, en el hemisferio sur del Sol y comenzó a moverse lentamente de izquierda a derecha.
El extraño fenómeno astronómico duró unas seis horas y no volverá a repetirse hasta el año 2012.
Los otros paseos solares están programados para 2117, 2125 y 2247.
La última vez que el Sol, la Tierra y Venus se habían alineado en un tránsito planetario había sido el 6 de diciembre de 1882.
Desde distintos lugares del planeta, tanto observadores amateurs como profesionales, siguieron el evento con la ayuda de filtros especiales, para evitar daños en la visión.
Desde el Observatorio de Greenwich, en Londres, donde muchos científicos siguieron el evento, el profesor Colin Pillinger dijo: "Ha sido impresionante. No podríamos haber soñado con tener un clima más soleado al que vivimos, durante estas seis horas".
El cruce de Venus fue transmitido por cadenas de televisión, sitios de internet y otros medios, en todo el mundo.
Un poco de historia
El evento fue seguido por científicos y amateurs en todo el mundo.
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"En una era donde telescopios espaciales pueden explorar los confines del universo y los seres humanos pasan seis meses en órbita, este fenómeno puede resultar bastante insignificante, pero es uno de los eventos astronómicos más esperados del año", explicó el analista científico de la BBC, Richard Black.
Una de las razones para tanta expectativa es la importancia histórica de este paseo venusino.
El fenómeno astronómico ha ocurrido cuatro veces en los últimos 243 años. El patrón es el siguiente: dos desplazamientos en un período de ocho años y luego unos 120 años para que vuelva a producirse una nueva serie de dos paseos.
Desde que se inventó el telescopio, seis veces ha podido observarse a Venus como un minúsculo punto negro cortando la superficie solar: en 1631, 1639, 1761, 1769, 1874 y 1882.
Estos fenómenos han tenido una importancia fundamental en la historia de la astronomía, ya que han sido aprovechados para
calcular la distancia de la Tierra al Sol y acceder así a una precisa escala del sistema solar.
"En muchos sentidos, Venus puede ser considerado como una suerte de gemelo infernal de la Tierra, debido a que evolucionó de una forma muy diferente a nuestro planeta", explicó Andrew Coates, uno de los científicos encargados de la misión Venus Express.
"El efecto invernadero en Venus ha causado en su superficie una de las temperaturas más calientes de todo el sistema solar, unos 460 grados centígrados", explicó Coates.