Un biólogo marino y un profesor de arquitectura están utilizando electricidad de bajo voltaje para restaurar arrecifes coralinos en diversas partes del mundo.
Los corales son esenciales para la supervivencia de otros tipos de vida marina.
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El biólogo, Tom Goreau, de Estados Unidos, le dijo a la BBC que con ayuda de la novedosa técnica habían logrado hacer crecer corales a un ritmo de tres a cinco veces mayor que el habitual, en lugares donde no ya quedaba ninguno debido a la contaminación.
La técnica, desarrollada por el arquitecto alemán Wolf Hilbertz, imita el proceso natural de desarrollo de los corales.
"Los corales usan el carbonato de calcio extraído del agua marina para fabricar sus exosqueletos. Nosotros empleamos estos materiales para la construcción", explicó Hilbertz.
El arquitecto diseñó lo que llama "arcas coralinas": estructuras de acero soldadas, que bajan al fondo marino antes de someterlas a un flujo eléctrico de bajo voltaje.
Al poco tiempo, formaciones calizas comienzan a aparecer sobre el acero.
A estas formaciones se les injertan corales, que pueden sobrevivir la contaminación y las altas temperaturas marinas, siempre y cuando la electricidad se mantenga encendida.
"Es la electricidad lo que garantiza su crecimiento y su mayor resistencia al estrés", señaló Goreau, director de la Global Coral Reef Alliance (Alianza Global para los Arrecifes Coralinos).
Proyectos
Hilbertz y Goreau están supervisando cerca de 15 proyectos de arcas coralinas en varios países.
Uno de los mayores tiene lugar en la costa norte de la isla indonesia de Bali, donde se han instalado 21 arcas que reciben electricidad de 80 cargadores instalados en la orilla.
Hilbertz y Goreau temen que podría ser demasiado tarde para la mayoría de los corales del mundo.
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La electricidad cuesta aproximadamente lo mismo que la que consumen unas pocas lámparas playeras.
Como sólo se trata de 12 volts, no afecta a los buzos.
Hilbertz y Goreau esperan que los resultados satisfactorios del proyecto en Bali despierten interés en el método.
Sin embargo, ambos temen que podría ser demasiado tarde para salvar a la mayoría de los corales a nivel mundial.