El Protocolo de Kyoto está finalmente a punto de hacerse realidad.
La obtención de combustibles fósiles en una de las principales fuentes de contaminación.
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El tratado internacional que prevé limitaciones a las emisiones de gases contaminantes acaba de recibir el apoyo del gobierno ruso, necesario para su entrada en vigencia.
BBC Mundo conversó de la importancia de este hecho con Emilio Rull, vocero de la organización ambientalista Greenpeace en España.
¿Qué significa que Rusia haya dado su aval para este acuerdo?
Nosotros hemos acogido con satisfacción esta noticia, porque significa dar luz verde al Protocolo de Kyoto, que es el único mecanismo internacional diseñado para hacer frente al cambio climático.
El siguiente paso es la aprobación por parte del Parlamento ruso y cuando eso suceda el depósito de este instrumento en Naciones Unidas.
A partir de ese momento pasarán 90 días para su entrada en vigor como instrumento internacional.
¿Pese a que Estados Unidos no lo ha ratificado?
Sí, a pesar de que Estados Unidos emite un quinto del total de los gases que producen el cambio climático, la administración Bush sigue negándose a ratificar el Protocolo de Kyoto, por el ansia que tiene de conseguir combustibles fósiles, especialmente petróleo.
Pero está claro que la decisión rusa convertirá el Protocolo en un instrumento internacional y EE.UU. quedará aislado en lo que se refiere al uso de sus mecanismos.
¿Cómo se puede lograr un punto medio entre los sectores económicos que no quieren formar parte de estos acuerdos ambientales y la necesidad del planeta de que estos problemas se solucionen?
El primer paso en la lucha es el Protocolo de Kyoto. Estamos hablando de que si no se encuentra una solución, los mismos sectores que se oponen a él se verán afectados.
Este es un problema global que afecta a todos y es necesario trabajar juntos en la reducción de gases de efectos invernadero.
¿No existe entonces un punto medio: es necesario ajustarse a normas ambientales ahora o de lo contrario se pone en peligro la existencia del planeta?
Exactamente, hay que adaptarse. Lo que no puede suceder es lo que ha ocurrido hasta ahora, que contaminar ha sido gratis.
Ahora tenemos un instrumento que empieza a plantear la integración de los costos medioambientales que provoca la contaminación.
El Protocolo de Kyoto habla de una reducción del 5% de las emisiones contaminantes para el período 2008-2012 en comparación a los niveles de 1990.
Pero para hacer realmente frente al cambio climático tenemos que llegar a una reducción del 80% para el 2050.
En ese sentido, el Protocolo de Kyoto es el primer paso para sentar una base firme para lograr ese objetivo.