Skip to main contentAccess keys helpA-Z index
BBCMundo.com
OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Jueves, 22 de abril de 2004 - 11:25 GMT
Diario de un tumor: mal comportamiento

En agosto de 2002 los médicos le diagnosticaron a Ivan Noble, periodista de BBC News Online, un tumor cerebral maligno.

Desde entonces, Noble ha venido compartiendo sus experiencias con los lectores, en su columna en internet.


He estado haciendo algunas cosas extrañas.

Físicamente, me siento muy bien, más allá de un maldito resfrío que me contagié de mi hija.

Pero mentalmente estuve bajo mucho estrés.

Reconozco que lo que me ha sucedido no es muy extraordinario. Por ejemplo, llené el tanque de mi coche con gasolina, lo que es una mala idea porque es diesel. Y muy cara.

Estación de servicio
Hice algunas cosas extrañas, como cargar gasolina en mi auto diesel.

Todos se apuran a decirse que ellos han hecho cosas de este tipo y que es de lo más normal.

Pero cuando uno cae en este tipo de incidentes a diario, comienzas a preguntarte qué le está pasando a tu poder de concentración.

Enfrentar que tarde o temprano se verá afectado ha sido mucho más difícil de lo que pensé.

Una cosa es escribirlo en un diario, y otra muy diferente, sentir una especie de cortocircuito en el cerebro.

Pienso que poco a poco estoy superando este último episodio. Eso espero, porque la verdad es que no ha sido fácil.

Escapando

Tuve dos consultas médicas durante la semana pasada. Una fue para controlar mi respuesta a la cirugía por la que pasé dos meses atrás.

La otra fue para hacerme un análisis de sangre y una consulta para verificar si estoy lo suficientemente fuerte como para soportar otra sesión de quimioterapia.

Sé que no voy a sobrevivir con esta enfermedad por mucho tiempo, pero me gustaría permanecer lo más normal y a gusto posible. Eso significa disfrutar cada segundo de placer, amor y felicidad, sin pensar en una evolución desfavorable en los próximos meses

Fue la primera la que no pude enfrentar. Me aterraba la idea del tipo de conversación que se pudiera desarrollar.

Ya antes de entrar estaba bañado en sudor, pero logré crear un plan para hacerme cargo de la situación.

Decidí que todo lo que quería era pasar lo más rápido posible por los controles de rutina -como caminar derecho por una línea recta para demostrar que mi cerebro aún funciona normalmente-, y, luego, dejaría a mi sufrida esposa para que se hiciera cargo del resto de la charla de la consulta.

Desafortunadamente, estaba tan excitado en relación a toda la situación que comencé a hablar atropelladamente, caminando a saltos en una pierna por la sala como un niño, en vez de caminar normalmente.

Luego, me senté por un minuto, hasta que se mencionó mi hablar atropellado y salí del cuarto sin regresar.

Mi avergonzada esposa y el médico continuaron con el resto de la consulta y no aún no tuve el coraje de preguntar qué fue lo que hablaron.

Disculpas

Fui muy rudo y le debo una disculpa a los dos.

Pero lo que sucedió ilustra cuánto poder tiene el miedo y cómo cada paciente tiene necesidades diferentes.

Yo no tengo deseos de escuchar nada sobre lo que me está pasando o sobre lo que me pasará, a menos que tenga que tomar una decisión inmediata, que fue el caso de mi última operación.

Sé que mi tumor está muy cerca del área del cerebro que controla el habla y que si el médico me pregunta sobre cómo estoy hablando cada vez que me ve, es porque teme que cualquier deterioro de mi situación afectará esta capacidad.

El presente es reconfortante, intenso y emotivo y, por momentos, me asusta. Es un tiempo de cambio psicológico muy rápido y, realmente, y espero estar dirigiéndome a algo pacífico y calmo, lejos de los días frenéticos de la última quincena.

Por eso, se muestra satisfecho cuando me escucha hablar normalmente.

Pero yo he hablado así durante 36 años o más y me resulta muy incómodo ser sometido a prueba en este aspecto.

De ahí mi poco digna salida de la consulta.

Sé que no voy a sobrevivir con esta enfermedad por mucho tiempo, pero me gustaría permanecer lo más normal y a gusto posible.

Eso significa disfrutar cada segundo de placer, amor y felicidad, sin pensar en una evolución desfavorable en los próximos meses.

El presente es reconfortante, intenso y emotivo y, por momentos, aterrorizador.

Es un tiempo de cambio psicológico muy rápido y, realmente, espero estar dirigiéndome a algo pacífico y calmo, lejos de los días frenéticos de la última quincena.

Y espero haber logrado describir con fidelidad lo que me está ocurriendo.




 

BBC MUNDO - PRODUCTOS Y SERVICIOS


Portada | Internacional | América Latina | Economía | Ciencia y Tecnología | Cultura | Deportes | Participe | A fondo | Multimedia | Aprenda inglés | Tiempo | Quiénes somos | Nuestros socios
Programación | En FM, AM, OC |
banner watch listen