La torre de perforadora tiene la misión de tomar muestras que permitan predecir los terremotos.
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En un remoto valle de California, Estados Unidos, se está realizando un experimento único en el mundo.
Para verlo, dejé atrás el pueblo Paso Robles, donde un terremoto mató a dos personas en diciembre del año pasado, y pasé por Parkfield, una aldea de 18 habitantes, famosa por haber ser sacudida por un terremoto de magnitud 6 cada 22 años desde por lo menos 1857 hasta llegar a un camino de tierra que conduce a una torre de perforación.
La torre, que normalmente se usa para extraer petróleo, ahora tiene la misión de cazar pistas que permitan a los científicos predecir los terremotos.
Se trata de un proyecto de US$20 millones, patrocinado por la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, para que los investigadores puedan taladrar hasta el corazón de la falla de San Andrés.
La vara principal del taladro gigante ya ha llegado a los 2,5km de profundidad por lo que es el momento de empezar a desviarla para que penetre a la falla por un lado.
Mientras el taladro se va adentrando, la emoción de los científicos va aumentando. Y es que hasta ahora no se había realizado un proyecto tan ambicioso como éste.
Oscuros secretos
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OBSERVATORIO SUBTERRÁNEO
La torre taladrará hasta el centro de la falla de San Andrés.
Estudiará los cambios de las rocas durante y después de un terremoto.
La información será comparada con otras mediciones que se hagan en la superficie.
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El objetivo del proyecto del Observatorio a Profundidad de la Falla de San Andrés (SAFOD, por sus siglas en inglés) es obtener la mayor cantidad de información que puedan durante y después de que ocurra un terremoto.
Durante la primera fase se han tomado muestras de las rocas en busca de rastros que indiquen la presencia de posibles remolinos de gases en las profundidades.
A finales de este año, cuando el frío del invierno impida taladrar, una variedad de instrumentos se introducirán en el hueco para que capten los signos más claros que puedan tener sobre posibles temblores.
La británica Naomi Boness forma parte del equipo de investigadores. "Si de verdad queremos avanzar en las técnicas para predecir terremotos, es necesario que investiguemos mucho más en la zona de la falla, sobre su estructura y su composición".
Su labor, así como la de sus colegas, es dibujar un mapa lo más preciso posible sobre la actividad que hay en el subsuelo, a partir del estudio de las muestras de rocas que obtienen de allí.
Se espera que la duración del proyecto sea de 20 años, quizás un poco prolongada si se quiere predecir cuándo se producirá el próximo gran terremoto pero ésta podría ser la investigación que revele los oscuros secretos destructores de los sismos.