Los océanos absorben cada vez más dióxido de carbono debido a la contaminación global.
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Científicos británicos han comenzado a investigar el impacto de los crecientes niveles de acidez en los océanos del mundo, lo que podría tener consecuencias catastróficas para las especies marinas.
La acidez es resultado del aumento en las emisiones de dióxido de carbono, uno de los principales gases responsables del calentamiento global de la Tierra o efecto invernadero.
Con el aumento en el uso de combustibles fósiles, más y más dióxido de carbono es liberado a la atmósfera. Los océanos absorben este gas, que reacciona a su vez formando ácido carbónico.
Si bien las causas de la acidez de los mares es comprendida, su posible impacto sigue siendo un gran interrogante y en ello se centrará la nueva investigación, que será realizada por expertos de la Sociedad Real, la academia nacional de ciencias británica.
Se estima que entre 20 y 25 millones de toneladas de dióxido de carbono son incorporadas a los océanos cada día.
No se han registrado en los mares cambios tan radicales en los niveles del gas desde hace más de 20 millones de años.
Delicado equilibrio
Con el aumento en la acidez, se reduce el PH (coeficiente de acidez o alcalinidad) del agua marina, alterando uno de los componentes clave del equilibrio que posibilita la vida.
La acidez podría acelerar la muerte de los arrecifes de coral.
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Se calcula que el PH de los océanos podría disminuir 0,4 unidades para el año 2010.
"El aumento en la acidez se está dando al mismo tiempo que el calentamiento global, lo que significa que los organismos marinos van a tener que responder a estos dos grandes desafíos al mismo tiempo", afirmó una de las investigadoras, Carol Turney, del Laboratorio Marino de Plymouth.
Los expertos creen que los cambios en el PH del agua podrían afectar especialmente a los corales y a las conchas marinas.
La acidez reduce los niveles de carbonato de calcio, que es utilizado por organismos marinos en la formación de sus esqueletos.
El incremento de la acidez también puede afectar el ritmo de crecimiento y reproducción de peces, así como el plancton del que dependen para su alimentación.
Los océanos han absorbido cerca de 120 mil millones de toneladas métricas de dióxido de carbono generado por actividades humanas desde comienzos del siglo XIX, según un estudio de Christopher Sabine, del Departamento Nacional de Estudios Oceanográficos y Atmosféricos de Estados Unidos (NOAA, por sus siglos en inglés).
Dos investigadores estadounidenses, Ken Caldeira y Michael Wicett, del Laboratorio Nacional de California, ya habían advertido sobre el problema de la acidez de los mares, en un estudio publicado en la revista Nature el año pasado.
Caldeira también es miembro del equipo investigador de la Sociedad Real británica que intenta determinar ahora el impacto de la acidez en la vida marina.