Los científicos identificaron cuatro proteínas producidas por el insecto.
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Un equipo de científicos cree que es posible modificar la respuesta inmunológica de los mosquitos que causan la malaria para impedir que la enfermedad se transmita a los seres humanos.
Los investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular descubrieron que el Amopheles gambie, uno de los más comunes trasmisores del mal en África, produce cuatro proteínas: dos matan al parásito de la malaria y dos lo protegen.
Los científicos creen que es posible alterar las proteínas para eliminar al parásito y así evitar que se traspase a los seres humanos.
La investigación fue llevada a cabo por dos equipos diferentes, que se concentraron especialmente en el Amopheles gambie.
El primer equipo identificó dos proteínas, la CTL4 y la CTLMA2, que parecen proteger al parásito de la malaria, (Plasmodium) cuando éste se desarrolla en el interior del mosquito.
Cuando los genes que las producen fueron desactivados en el laboratorio, los mosquitos destruyeron el 97% de los parásitos de malaria que se desarrollaban en sus cuerpos.
¿Por qué unos sí y otros no?
El segundo equipo identificó otras dos proteínas que parecen tener el efecto opuesto.
Las proteínas TEP1 y LR1M tienen la capacidad de matar al parásito de la malaria, pero parecen variar en su grado de efectividad.
Esto explicaría porque algunos mosquitos contagian la malaria y otros no.
Los científicos creen que pueden fortalecer el poder de las proteínas para asegurarse que no dejen ningún resto del parásito.
"Estos estudios son los primeros en demostrar la capacidad del sistema inmunológico del mosquito y nos dan algunas opciones reales para combatir la enfermedad en el insecto antes de que tenga la oportunidad de pasarse a los humanos", afirmó el profesor Kotis Kafatos, director del Laboratorio Europeo de Biología Molecular.
El mosquito se contagia con el parásito de la malaria cuando pica a algún organismo infectado.
Luego se desarrolla en los intestinos del mosquito por tres semanas antes de pasar a las glándulas salivales, listo para transmitirse en la siguiente picada.