Cuando las partículas chocan con el gas que rodea a la estrella, se forma la burbuja
El telescopio espacial Hubble se asomó dentro de una burbuja de polvo cósmico y gas, inflada por un huracán de partículas que vienen de una estrella joven.
La estrella, que todavía no tiene nombre, está perdiendo su masa cien millones de veces más rápido que nuestro sol y eso es lo que genera el torrente de partículas.
Las partículas salen despedidas hacia afuera y chocan con una capa de gas que cubre a la estrella.
Cuando eso ocurre, se forma la burbuja cuya imagen captó el Hubble.
Los astrónomos ya habían observado este fenómeno alrededor de estrellas muy grandes o de racimos de estrellas. En esos casos se les dice super burbujas.
La N44F, que es como han bautizado a la formación fotografiada por el Hubble, es parte del complejo N44, que contiene una de estas super burbujas.
Dedos gigantes
La Nebulosa del Águila, una de las imágenes más famosas de las que ha captado el Hubble
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Este complejo matriz mide unos mil años luz de largo, y alrededor de su súper burbuja central hay varias zonas de formación de estrellas, entre ellas la N44F.
En la pared interior de la cavidad gaseosa se ven columnas de polvo cósmico y gas frío, similares a dedos gigantes, de ocho años luz de alto.
Columnas como éstas son las que conforman los llamados Pilares de la Creación, en la Nebulosa del Águila, una imagen captada por el Hubble hace dos años.
Las formaciones son generadas por el efecto de la luz ultravioleta, que se desprende de la estrella en la misma dirección del flujo de energía.
La imagen fue captada por la cámara planetaria de amplio espectro número 2 del telescopio espacial, utilizando filtros especiales para aislar la luz emitida por el azufre.