La depresión puede tener efectos físicos.
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Una investigación universitaria demostró que las personas que sufren de depresión son más propensas a desarrollar latidos del corazón irregulares que incluso los pueden poner en riesgo de tener una muerte repentina.
El estudio realizado por la Universidad Emory en el estado de Atlanta en Estados Unidos, reveló que mientras más fuerte la depresión, más grande es el riesgo.
Los detalles del estudio fueron presentados durante una reunión del Colegio Americano de Cardiología.
La investigación determinó que las personas con depresión eran más propensas a desarrollar los síntomas de una condición conocida como variabilidad del ritmo cardíaco decreciente.
Latidos del corazón
La variabilidad del ritmo cardíaco mide la habilidad del corazón para adaptarse a determinadas circunstancias. Por ejemplo, cuando la persona hace ejercicio, el corazón necesita latir más rápido para bombear más oxígeno a los músculos, mientras que al dormir, no se necesita un ritmo cardíaco rápido.
Una depresión incluso muy leve puede afectar al corazón, señala el estudio.
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Una variabilidad del ritmo cardíaco decreciente significa que el corazón tiene menos capacidad para adaptarse. También aumenta el riego de desarrollar la arritmia que es cuando el corazón late de forma irregular.
Los investigadores se concentraron en 50 pares de gemelos y ninguno tenía problemas cardíacos.
Sus corazones fueron monitoreados durante 24 horas y luego se les hizo preguntas relacionadas con la depresión.
Una depresión leve afecta
Los expertos encontraron que las personas que mostraron señales de depresión eran más susceptibles a tener una variabilidad del ritmo cardíaco decreciente.
Sin embargo, no se encontraron evidencias de que existiera una conexión entre esa condición y un historial pasado de depresión, lo que sugiere que el estado depresivo tiene un efecto directo sobre el sistema nervioso autónomo.
El doctor Viola Vaccarino dijo que los resultados sugieren que episodios de depresión leve también pueden afectar al corazón.
Vaccarino dijo que la información obtenida sugiere que el tratamiento clínico de la depresión, y también depresiones más leves deberían reducir el riego de tener problemas cardíacos por medio de la normalización de la variabilidad del ritmo cardíaco decreciente.