El entierro "a la sueca" causa menos daño al medio ambiente.
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Para todos aquellos preocupados por el estado del medio ambiente, una compañía sueca tiene buenas noticias.
Si acaso alguna vez lo atormentó el pensamiento de que su muerte puede contribuir a la contaminación del planeta, Promesa Orgánica le plantea una solución -por cierto- escalofriante.
En vez de recurrir al tradicional sistema de cremado, el método propuesto por Promesa Orgánica consiste en congelar el cuerpo primero y luego, hacer añicos la débil estructura ósea mediante vibraciones sonoras.
El polvo resultante de este proceso puede ser luego esparcido sobre la tierra y lo cual garantiza su reingreso en el ciclo biológico
"Nuestros entierros biológicos reducen el impacto ambiental que afecta a nuestros recursos más importantes: el agua, el aire y la tierra", explicó la bióloga y directora de la compañía, Susanne Wiigh-Maesak.
Rododendro blanco
Después del proceso de congelado, el polvo inodoro se coloca en un ataúd hecho de harina de maíz y luego se entierra en una fosa superficial.
Según explica Wiigh-Maesak, "la tierra transforma el ataúd y su contenido en fertilizantes orgánicos en aproximadamente seis meses ", lo que significa que los familiares pueden plantar un árbol o una planta en ese mismo sitio.
"El fertilizante puede convertirse en el alimento de esa planta. Así, la planta se convierte en el símbolo de esa persona y también nos permite entender que pasó con el cuerpo", aclaró la bióloga.
Ella misma confesó que le gustaría "transformarse" en un rododendro blanco.
El director administrativo del cementerio de Joenkoeping, Suecia, comentó que la idea de los entierros "verdes" se estaba volviendo popular entre los jóvenes suecos.