Un 23% de las capturas de arrastre es devuelta al mar sin vida.
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La organización ecologista Greenpeace y la Sociedad para la Conservación de los Delfines y las Ballenas del Reino Unido anunciaron este martes que 10.000 delfines y marsopas mueren cada año a causa de la pesca de arrastre en aguas europeas.
Según el informe publicado por ambos grupos, algunas especies de delfines pueden correr peligro de extinción debido a la utilización métodos de pesca perjudiciales.
Si bien las dos agrupaciones ven con beneplácito las iniciativas europeas para proteger a las criaturas marinas, consideran que las medidas no son suficientes.
Por este motivo, decidieron enviar un barco -que zarpará el 21 de enero desde Londres- para investigar la actividad de las armadores pesqueros supuestamente responsables de la muerte de los delfines.
El "Esperanza" viajará durante cinco semanas por el Canal de la Mancha, el Golfo de Vizcaya y el Mar Céltico.
Método dañino
Según los cálculos de Greenpeace, "unas 300.000 ballenas, marsopas y delfines mueren cada año en el mundo por este motivo".
Muchos llegan heridos a las costas.
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En el caso del delfín, esto puede significar que su población disminuye un 5% cada año.
El método de arrastre pelágico que se utiliza principalmente para la pesca de lubina, jurel, caballa, merluza y bonito en verano "está amenazando a los delfines comunes y listados, pero también afecta a otras especies como delfines mulares y a calderones".
Esta práctica utiliza generalmente enormes redes con "una boca de un tamaño de dos campos de fútbol" que son arrastradas por dos naves a la vez.
El 23% de las capturas son devueltas sin vida al mar.
Las principales compañías armadoras de las que se sospecha utilizan este tipo de pesca de arrastre pertenecen a las flotas del Reino Unido, Francia, Irlanda, Holanda, Dinamarca y España.