Imagen de Marte el pasado 13 de diciembre, con las tormentas en expansión.
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Una serie de tormentas de polvo amenazan el éxito de las misiones espaciales encabezadas por tres sondas próximas a descender en Marte.
Los astrónomos advierten que la combinación de pequeñas tormentas de polvo está oscureciendo gran parte del hemisferio norte del Planeta Rojo.
Si esto llega a transformarse en un fenómeno global en la atmósfera marciana, podría interferir con los paneles solares que las sondas utilizan en la generación de energía para sus instrumentos, alertan los científicos.
La sonda europea Beagle 2 debería aterrizar en Marte el próximo 25 de diciembre, seguida de otras dos estadounidenses, la Spirit el 3 de enero y la Opportunity el 24.
Perspectivas inciertas
Las tormentas de polvo no son un fenómeno inusual en Marte. Hace dos años, la mayor que se haya visto en varias décadas afectó el planeta por varias semanas, haciendo imposible distinguir detalles de la superficie.
Desde que las tormentas actuales comenzaron a principios de diciembre, los observadores notaron una sostenida expansión gracias al aporte de otras más pequeñas en la periferia.
Si este proceso continúa hasta abarcar todo el planeta, las tres naves espaciales pueden experimentar dificultades operacionales al intentar el descenso.
Los paneles solares de la sonda Beagle 2 podrían verse afectados.
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El polvo suspendido en la atmósfera podría depositarse en los paneles solares de las sondas, reduciendo la cantidad de energía disponible para ejecutar su misión.
Al mismo tiempo, la luz solar calienta las partículas de polvo en suspensión, aumentando la temperatura de la atmósfera y provocando su expansión.
Cuando esto ocurre, aparecen potenciales problemas para orbitar el planeta e ingresar en ruta para alcanzar la superficie.