El satélite lanzado a comienzos de año por la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA en sus siglas en inglés) para aportar información sobre las superficies heladas de la Antártida y Groenlandia, ha comenzado en enviar información inédita sobre "la parte blanca" de nuestro planeta.
El satélite perdió un láser pero continúa cumpliendo su misión.
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A pesar de la temprana pérdida de uno de sus lásers, el IceSat se las ha arreglado para transmitir imágenes de alta resolución del hielo polar y de la elevación de los mares antárticos, así como de la estratificación de nubes y aerosoles.
El satélite envía pulsos en dos "colores", verde para las condiciones atmosféricas e infrarrojo para las "sábanas" de hielo.
El resultado final será un mapa de tres dimensiones de la superficie terrestre.
Hasta el momento, los científicos que investigan el cambio climático sólo tenían medidas parciales de la altura de las superficies heladas de la Tierra.
"Es como si uno mirara hacia abajo los techos de los edificios y los viera completamente planos, y luego descubriera cuán altos son esos edificios", explicó Jay Zwally, científico del proyecto IceSat de la NASA.
La tercera dimensión
La información obtenida por el satélite permitirá a los investigadores determinar cómo están evolucionando las regiones heladas y cómo estas modificaciones influyen en la altura de los mares.
El hielo de la Antártida y Groenlandia cubre el 10% de la superficie terrestre.
Incluso una pequeña variación en su grosor puede elevar el nivel del mar, pero los expertos en glaciares no están seguros si estos bloques blancos se expanden o se comprimen.
Su gran extensión hace casi imposible una medición de su superficie.
"Sabemos mucho de la Tierra en dos dimensiones, pero el mayor desafío es la dimensión vertical", describió Waleed Abdalati, otro de los científicos de la NASA.
Hasta el momento, las investigaciones llevadas a cabo desde aviones revelaron que ciertas secciones de Groenlandia se han derretido y otras imágenes obtenidas por satélite mostraron que masas de hielo antártico se volvieron más angostas, lo que según los científicos ha elevado el nivel mar.