El gobierno de Brasil anunció que llegó a un acuerdo con el gigante farmacéutico Bristol-Myers Squibb, según el cual podrá adquirir con más del 75% de descuento la sustancia antirretroviral atazanavir, utilizada para combatir el SIDA.
Brasil es un modelo para los países en desarrollo en la lucha contra el VIH/SIDA.
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El ministerio de Salud brasileño resaltó que se trata de la mayor reducción de precios que ha logrado hasta ahora para su programa contra el SIDA, considerado como uno de los más exitosos del mundo y modelo internacional en la lucha contra el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH), que causa la mortal enfermedad.
Con el recién anunciado acuerdo, el país se ahorrará más de US$60 millones cada año, señaló en Brasilia Alexandre Grangeiro, coordinador del Programa Nacional contra el SIDA.
A partir de ahora, cada cápsula de atazanavir le costará al gobierno brasileño US$3,25, una marcada diferencia con el valor de ese medicamento en el mercado: US$10,55.
El atazanavir es un fármaco de administración oral que se utiliza para tratar infecciones causadas por el VIH. La sustancia inhibe la producción de un tipo de proteína en las células infectadas, necesaria para la reproducción del VIH, con lo cual reduce la carga viral en el cuerpo del paciente.
Campaña exitosa
Brasil ha logrado reducir en un 50% el índice de mortalidad de los contagiados con el VIH que han desarrollado el SIDA, por medio de innovativas campañas publicitarias y ofreciendo tratamiento gratuito.
Brasil ha jugado todas sus cartas con las empresas farmacéuticas.
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De los 37 millones de personas infectadas por el virus que existen en los países en desarrollo, sólo 230.000 reciben tratamiento; y de los que reciben tratamiento, la mitad vive en Brasil.
Los infectados se benefician de los medicamentos que provee de manera gratuita el gobierno, que gasta anualmente en su programa contra el SIDA unos US$280 millones; de ese total, 71% se destina a la compra de fármacos para distribuir entre los seropositivos.
El país suramericano ha estado a la vanguardia de una campaña internacional para persuadir a las compañías farmacéuticas de que ofrezcan medicinas baratas contra el SIDA, amenazándolas con desconocer las patentes y producir fármacos genéricos si no lo hacen.