Mujeres embarazadas y aquellas que planean tener un bebé deberían evitar ciertos calmantes y analgésicos, según una advertencia de médicos británicos.
Las drogas no-esteroídicas anti-inflamatorias están en el centro de la polémica.
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El estudio publicado en el British Medical Journal señala que fármacos no-esteroídicos anti-inflamatorios (NSAIDs en sus siglas en inglés) -como el ibuprofen o la aspirina- pueden provocar abortos espontáneos.
Pero los científicos agregan que otros medicamentos como el paracetamol no afectarían a las embarazadas (esto se debería a que el paracetamol sólo actúa en el sistema nervioso central y no en todo el cuerpo como las NSAIDs).
El estudio está basado en 1.055 casos investigados en California, Estados Unidos.
Estudios similiares fueron publicadas en Dinamarca en 2001 que también establecían un posible vínculo entre las NSAIDs y el aborto espontáneo.
Más trabajo
El nuevo estudio concluye que aquellas mujeres que utilizan estos medicamentos durante el embarazo incrementan sus posibilidades de perder a su bebé en un 80%.
Aquellas que los toman al comienzo de su embarazo tienen cinco veces más posibilidades de sufrir un embarazo espontáneo que las que lo hacen en las últimas etapas.
Aunque no hay menciones específicas de las dosis que pondrían el embarazo en peligro, el estudio indica que las mujeres que toman estos medicamentos por un tiempo mayor a una semana corren mayor riesgo.
Los científicos del Instituto de Investigación de la Fundación Kaiser sugirieron que hacen falta nuevos estudios antes de confirmar sus conclusiones.